El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva presentó enmiendas al proyecto de resolución que Estados Unidos, Colombia y Perú llevarán el viernes 2 de octubre a la reunión extraordinaria de ministros de Relaciones Exteriores de la Organización de los Estados Americanos (OEA). El texto original apunta a una respuesta colectiva frente a la situación política en Nicaragua bajo Daniel Ortega y Rosario Murillo. Brasil busca cambiar el tono y el mecanismo de seguimiento.
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🗒️ Un borrador de resolución presentado por Estados Unidos, Perú y Colombia ante la OEA busca asestar un duro golpe al régimen nicaragüense al exigir la salida inmediata del personal y las… pic.twitter.com/GYAMEvxCKN
— Nicaragua Investiga (@nicaraguainvest) September 29, 2026
La principal objeción de Brasilia es que el borrador puede leerse como si Nicaragua representara un riesgo para la paz y la seguridad del hemisferio. El gobierno brasileño quiere que esa lectura desaparezca. Tampoco apoya el pasaje que exige al Ejecutivo nicaragüense retirar personal, tecnología, capacidades e instalaciones de seguridad extrahemisféricas cuya presencia o actividad se considere una amenaza, y dar por terminados los acuerdos de defensa asociados.
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Otro ajuste recae en el párrafo de apertura. El proyecto impulsado por Washington, Bogotá y Lima afirma que la democracia representativa, el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales, y la separación e independencia de los poderes públicos son condiciones indispensables para la paz, la estabilidad y el desarrollo en el Hemisferio.
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Brasil propone una fórmula más acotada: la democracia representativa es indispensable para la estabilidad, la paz y el desarrollo de la región, y entre sus elementos esenciales están el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales, además de la separación de poderes y la independencia de las ramas del gobierno. El cambio también sustituye “Hemisferio” por “región”.
En el seguimiento, el texto original contempla un Grupo Ministerial de Seguimiento sobre Nicaragua, integrado por cancilleres. Brasil sugiere reemplazarlo por un Grupo de Personas Eminentes para Nicaragua, de tres a cinco integrantes que actúen a título personal —preferiblemente exjefes de Estado o exministros de Exteriores—. Los nombraría el secretario general de la OEA tras consultas, valorando prestigio moral, independencia y experiencia en facilitación política. El grupo tendría apoyo técnico de la Secretaría General y debería establecer contactos con las autoridades nicaragüenses y con sectores políticos, sociales, religiosos y empresariales, incluida la oposición, la sociedad civil y las comunidades en el exilio.
Las enmiendas coinciden con la línea que Lula ha sostenido en el foro interamericano de no caracterizar a Nicaragua como amenaza a la seguridad regional y privilegiar el diálogo y la facilitación política. El texto que salga de Washington dependerá de las negociaciones entre los Estados miembros antes y durante la reunión del 2 de octubre.
Nicaragua abandonó la OEA en 2023; el organismo debate, aun así, “acciones apropiadas” en el marco de su Carta, la Carta Democrática Interamericana y el derecho internacional.
*Este artículo fue elaborado mediante la colaboración estratégica entre nuestro equipo editorial y herramientas de inteligencia artificial.
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