Diario La Nación destaca soledad del dictador Daniel Ortega

Para La Nación, la toma de posesión de Ortega “fue un trágico sainete, una burda escenificación digna del peor imaginario de la ficción política latinoamericana”.

En un editorial, el diario La Nación de Costa Rica criticó la juramentación de Daniel Ortega y de Rosario Murillo, destacando que los únicos gobernantes que se hicieron presentes al acto el 10 de enero fueron los de Cuba, Venezuela y Honduras, además de delegados de apenas 18 países, en su gran mayoría autocracias.

La Nación señala que con esta nueva reasunción, Ortega estaría casi duplicando los años que estuvo en el poder Anastasio Somoza García, el primero de la dinastía, quedando en América Latina solo por debajo de los dictadores Fidel Castro, Alfredo Stroessner y Rafael Trujillo.

“Tal elenco habla por sí mismo sobre la perversa naturaleza del régimen”, enfatiza el reconocido medio de comunicación.

Sin embargo, asegura que el aislamiento internacional evidente en la juramentación tiene su origen en el aislamiento que el mismo pueblo de Nicaragua le aplicó.

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“Durante los últimos años, pero especialmente tras las masivas protestas populares en abril del 2018, acalladas a sangre, fuego, persecución y cárcel, Ortega y sus secuaces emprendieron un asalto sistemático y total contra todo vestigio democrático; sin embargo, aún tratan de encubrir con algunas máscaras acartonadas la arbitrariedad extrema de su poder”, subraya.

Al respecto, indica que la “culminación más ostensible de este proceso fue la farsa electoral de noviembre pasado”.

Explica que antes de esas polémicas votaciones los aspirantes presidenciales de la oposición fueron encarcelados, se le canceló la personería jurídica a los partidos en los que estos se aglutinaban y eliminado medios de comunicación. “Esto se dio en un contexto de profunda crisis económica, social y sanitaria, agudizada por desinterés, ineptitud y perversión del régimen”, refiere.

Un trágico sainete

Para La Nación, la toma de posesión de Ortega “fue un trágico sainete, una burda escenificación digna del peor imaginario de la ficción política latinoamericana”.

Comunidad Internacional debe hacer más

El medio de comunicación recuerda que el pueblo de Nicaragua poco puede hacer por desprenderse del régimen de Daniel Ortega y que en este sentido la comunidad internacional “ha respondido con mayor energía”.

“Todavía debe hacer mucho más para presionar por un cambio democrático interno, sin duda muy difícil”, sostiene.

Indica que la soledad de Ortega en su reasunción se vio reflejada en que la mayoría de los países de América Latina, Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea y Reino Unido que desconocieron la legitimidad de las votaciones.

En este punto, refiere que la respuesta de Estados Unidos y Europa fue “incrementar sus sanciones hacia personeros e instancias ligadas a la dictadura”.

“Poco antes de que se produjera la investidura de la pareja gobernante, el Consejo de Europa y los departamentos de Estado y el Tesoro estadounidenses emitieron nuevas sanciones económicas y migratorias que, en conjunto, afectan la compañía de telecomunicaciones Telcor, la empresa minera estatal Eniminas, la Policía Nacional, el Consejo Supremo Electoral y altos funcionarios del régimen, varios de ellos militares, así como a hijos de la pareja Ortega-Murillo”, destaca.

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La estrategia de Ortega

La Nación explica que ante el rechazo interno y externo, la estretegia de Daniel Ortega y Rosario Murillo es hacia adentro “control, represión, exilio y el uso del clientelismo y la corrupción para construir algunas alianzas”, y hacia afuera “apuntalarse, sobre todo, en los gobiernos de Rusia, Irán y, más recientemente, China, en vista de que Cuba y Venezuela, con sus propias miserias, ya es poco lo que pueden ofrecer”.

“Hasta ahora, por desgracia, esta ruta les ha permitido construir una muralla a su alrededor, para sobrevivir, insensibles, en medio de la miseria, el rechazo, la insularidad, la postración y la parálisis social. Hasta ahora, lo han logrado”, admite.

Para la Nación, si no se produce una presión aún más robusta, es probable que Ortega se mantenga a mediano y largo plazo, y que allí radica la importancia de que “los países democráticos con real capacidad de influencia arrecien y extiendan las sanciones y no dejen de exigir, cuando menos, nuevas elecciones, la liberación de los presos políticos, la eliminación de la legislación represiva y el respeto a los derechos humanos”.

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