3 razones por las que no tiene sentido el apoyo de Ortega a Putin

Aunque Putin representa a la derecha, Ortega lo apoya en sus esfuerzos imperialistas.

Mientras los rusos tratan de romper las defensas de Kiev, Daniel Ortega declara su apoyo al mandatario ruso Vladimir Putin. El pasado 22 de febrero Ortega declaró públicamente su alineamiento con la potencia nuclear enemiga de Estados Unidos al reconocer la independencia de las repúblicas separatistas de Donetsk y Luhansk, que los rusos utilizan como casus belli de su invasión.

Putin consumó la alianza cuando envió a Nicaragua a Vyacheslav Volodin, presidente de la Duma rusa (la cámara baja) el 25 de febrero. Volodin agradeció el respaldo de Ortega y pronunció un discurso ante los diputados en la Asamblea Nacional en el que justificaba la invasión de Ucrania.

La moneda rusa se desploma a mínimos históricos

Pero estos gestos demuestran nuevamente cómo los principios sobre los que supuestamente se basa el gobierno de Ortega no son más que narrativas superficiales y sin peso. El gobierno de Ortega se contradice en puntos clave al apoyar a Putin y su guerra en Ucrania. Estas son las razones:

Putin es de derecha

Vladimir Putin sirvió en el ejército rojo de la Unión Soviética y en algunas ocasiones se le ha visto hablar de aquel régimen con cierta nostalgia, pero él no es comunista. El presidente ruso ha construido su poder en base al nacionalismo ruso, una retórica populista y expansionista, y en Rusia persiste el capitalismo, aunque siempre bajo su control.

Putin incluso ha llegado a permitir gestos en memoria de la antigua monarquía rusa que los bolcheviques derrocaron violentamente en 1917. El 17 de julio de 2019, la Duma guardó un minuto de silencio por el zar Nicolás II, su familia y todas las víctimas de la guerra civil rusa (1917-1923). El propio Volodin dijo que «la reconciliación comienza cuando todos entendemos que esto no puede repetirse y es inaceptable». Desde entonces, el minuto de silencio se repite cada año y sirve como un gesto indudable de anticomunismo y conservadurismo en el gobierno de Putin.

Putin y Ortega en julio de 2014 / AFP

A un ex-aliado del bloque comunista como Daniel Ortega le convendría saber, además, quién es el asesor estrella de Putin. El llamado «Rasputín de Putin» es Aleksandr Dugin, un ideólogo nutrido de los movimientos fascistas de Europa y la nueva derecha francesa. Su ideología, el eurasianismo, postula un nacionalismo ruso de tintes místicos y una oposición total al orden moderno. Dugin es uno de los autores favoritos de la extrema derecha, quienes han adoptado en distintos grados su «Cuarta Teoría Política».

Putin no respeta soberanías

Los últimos días de febrero han demostrado que la única soberanía que Putin respeta es la de Rusia. Uno pensaría que Ortega, con sus constantes referencias a la «autodeterminación» y su supuesto odio al «imperialismo», denunciaría la invasión rusa a Ucrania tanto como denuncia las varias invasiones de Estados Unidos en los últimos treinta años.

Lo cierto es que Ortega demuestra ser inconsistente con sus denuncias. Hay cierto tipo de imperialismo que sí le parece positivo. En los ochenta permitió el avance del imperialismo soviético sobre Nicaragua y lo celebró en muchos otros países en los que la potencia comunista sostuvo regímenes represivos, como la Cuba de Castro.

La Unión Soviética ya no existe, pero Ortega mantiene un ciego apoyo a Rusia, de modo que no sólo está apoyando el imperialismo de una potencia, sino el imperialismo de una potencia que se describiría como lo que él define como derechista y depredadora, lo que se ha dedicado a denunciar durante años.

Rusia no ofrece mucho a Nicaragua

El principal socio comercial de Nicaragua es los Estados Unidos, ocupando un 60% de las exportaciones, mientras que Rusia no llega ni al 1%. Además, el segundo lugar lo ocupa la Unión Europea, que ahora se ha posicionado tajantemente en contra del dirigente ruso y su proyecto de invasión.

 

Gustavo Porras y Volodin.

La cooperación rusa está menos enfocada a proyectos civiles y más a la esfera militar, una de las bases de poder de Ortega. Rusia donó al Ejército 50 tanques de guerra T-72B1 modernizados, inauguró un Centro de Entrenamiento Antidrogas y un potente Sistema de Monitoreo Satelital llamado GLONASS. También aviones y helicópteros de uso militar, como también buses y carros de uso civil.

Sabiendo esto, una alianza con Rusia parece tener pocos beneficios y deja a Nicaragua vulnerable en medio de la esfera de influencia de los Estados Unidos. En declaraciones anteriores a Nicaragua Investiga, el ex-comandante de la Contra, Luis Fley, lamentó este acercamiento que, en sus palabras, «ahuyenta las inversiones» y hace que «la gente vea conflictos futuros”.

El apoyo que Ortega ofrece a Putin y a su guerra de agresión deja al descubierto las contradicciones de su retórica «anti-imperialista» y «revolucionaria», a la vez que deja a Nicaragua en una posición vulnerable.

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