El FSLN en clandestinidad: El asalto como medio de financiamiento

Desde Carlos Fonseca hasta Daniel Ortega: Cómo el gobernante FSLN se financiaba para la lucha contra Somoza.

Desde el primer momento en que Carlos Fonseca Amador y varios de sus seguidores fundaron el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) a inicios de la década de los 60s, se encontraron con un gran obstáculo, ¿cómo financiar una lucha armada contra una dinastía familiar que les superaba en recursos económicos, humanos y militares?

Los sandinistas parecieron encontrar la respuesta en los bancos y comercios a los que convirtieron en blanco de organizados y violentos asaltos. Lenín Cerna, Jacinto Suárez, Tomás Borge, y hasta el mismo Daniel Ortega, entre otros viejos cuadros eran los que participaban en aquellos operativos, que el partido entonces procuraba llamar «recuperaciones».

El exguerrillero sandinista Hugo Torres recuerda que estos operativos “eran acciones armadas”. “Las recuperaciones bancarias eran para costear la lucha porque se hacía con las uñas”, rememora Torres a Nicaragua Investiga.

Carlos Fonseca Amador acusado de asaltar un banco en Costa Rica

Incluso, el mismo Carlos Fonseca Amador fue detenido y señalado de asaltar un banco en Costa Rica en 1969. En ese mismo año, admitió en una entrevista que los robos de bancos en Nicaragua eran ejecutados por el FSLN.

“Oficiales de la Dirección de Investigaciones Criminales, capturaron hoy al guerrillero nicaragüense y Jefe del Movimiento Sandinista, Carlos Fonseca Amador, que se cree fue el autor intelectual del asalto a una sucursal del Banco de Costa Rica” reportó la Agencia de noticias Associated Press el 31 de agosto de 1969.

El fundador del FSLN fue detenido cuatro días después de que “cuatro guerrilleros nicaragüenses” asaltaran la sucursal del Banco Nacional de la Uruca, hiriendo a dos personas y se llevaran más de 2,500 colones de la época, que en la actualidad serían más de medio millón de colones. Uno de los asaltantes pudo ser identificado y resultó ser Humberto Ortega, hermano del hoy presidente de Nicaragua Daniel Ortega.

Fotografía publicada por La Prensa en 1969 – Archivo IHNCA

Fonseca se mantenía escondido en una casa de seguridad en Alajuela, Costa Rica, en donde se le encontró un arsenal de ametralladoras, pistolas automáticas, una gran cantidad de balas, códigos y claves supuestamente de sus contactos en Nicaragua.

Las autoridades costarricenses levantaron cargos contra el máximo líder del FSLN por entrar ilegalmente a Costa Rica, además de posesión ilegal de armas y asalto a mano armada.

Portada del diario La Prensa el 01 de septiembre de 1969 informando sobre la detención de Carlos Fonseca – Archivo IHNCA

Estando en prisión, Fonseca Amador brindó una entrevista al periodista Iván Cisneros publicada en el Diario La Prensa el 04 de septiembre de 1969, en donde se defendió de las acusaciones de las autoridades. “Son absurdas las tres acusaciones. ¿Qué querían? Que entrara con pasaporte de Somoza. El asunto del asalto no tiene ninguna base consistente”, dijo el líder del FSLN.

Sus declaraciones fueron escuetas y prefirió omitir detalles como el tiempo que llevaba en Costa Rica, por asuntos estratégicos y de seguridad, alegó. Según Fonseca Amador, su presunta participación en el asalto al Banco Nacional de la Uruca “es la mentira más grande que se ha dicho en Costa Rica”.

Sin embargo en esa misma entrevista, Amador reconoce que los asaltos son una «estrategia» del FSLN para financiar sus operaciones. «Atracos son los que llevan a cabo individuos que despojan con afán de lucro , son recuperaciones, son acciones de recuperación para poder financiar la lucha revolucionaria», manifestó el líder sandinista.

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Días después, el Juzgado Penal de Alajuela exoneró a Fonseca Amador por el delito de asalto a la sucursal bancaria de Uruca, pero aún debía enfrentar los cargos por entrada ilegal a ese país y tenencia ilegal de armas.

Un inexperto Humberto Ortega de 25 años junto a Germán Pomares, Rufo Marín, Fabián Rodríguez, Plutarco Hernández, Julián Roque, Roger Vásquez, Néstor Carvajal y Sergio Ardón intentaron liberar a su líder con un asalto al cuartel de la Guardia Civil de Costa Rica.

El relato de Sergio Ardón indica que ese intento fue un fracaso, empezando porque Humberto Ortega recibió dos impactos de bala que lo dejarían fuera del combate militar por un buen tiempo y mientras huían en un vehículo con Fonseca Amador, la Guardia Civil los capturó nuevamente.

La liberación de Carlos Fonseca se dio hasta el miércoles 21 de octubre de 1970, cuando un comando guerrillero al mando de Carlos Agüerro secuestró un avión de la línea aérea costarricense LACSA y el resultado de la negociación fue la liberación de Fonseca Amador junto a Humberto Ortega, Plutarco Hernández y Rufo Marín.

“Nosotros, con Carlos Fonseca, fuimos llevados a México, D.F., en vuelo privado de LACSA, poniendo fin a este exitoso operativo. Días después partimos a La Habana”, narra  Humberto Ortega en su libro “La epopeya de la Insurrección”.

Carlos Fonseca Amador junto a Humberto Ortega y Plutarco Hernández durante una conferencia de prensa en La Habana días después de que fueron liberados – IHNCA

600 mil córdobas robó el FSLN en cinco años

Para 1968, el FSLN habría realizado al menos diez atracos a instituciones bancarias en un período de cinco años. El resultado hasta esa fecha eran tres personas muertas por los enfrentamientos armados entre los asaltantes y la Guardia Nacional, y un botín de aproximadamente 600 mil córdobas robados por los guerrilleros, según un artículo publicado por el diario La Prensa el 21 de septiembre de ese año.

El artículo detalla que la institución bancaria más asaltada por los opositores de Somoza fue el Banco de América, cuya pérdida monetaria total se calculó en 322,765 córdobas con 73 centavos.

Portada del diario La Prensa del 21 de septiembre de 1968 – Archivo IHNCA

Los asaltos se efectuaron a cuatro sucursales de este banco. La primera fue el 31 de mayo de 1963 a la sucursal de El Carmen ejecutada por los guerrilleros identificados como Jacinto Baca, Edmundo Narváez, Augusto Tercero, Guillermo Mejía, Alejandro Mora y Sergio Narváez, quienes se llevaron más de 50 mil córdobas en esa ocasión.

Portada del diario Novedades del 6 de junio de 1967 – Archivo IHNCA

Un segundo atraco fue hecho a la sucursal del Banco de América en Diriamba el 15 de enero de 1965 y los asaltantes fueron capturados dos años más tarde. “Los detenidos fueron José Santos Jarquín Flores y Ricardo de Jesús García, ambos de 34 años de edad, pertenecientes al llamado Frente Sandinista de Liberación Nacional. Un tercer asaltante que responde al nombre de Francisco Rodríguez aún no ha sido capturado”, reportó el diario Novedades el 06 de junio de 1967.

La tercera sucursal asaltada fue la de San Sebastián el 20 de enero de 1967 en donde Tomás Borge tuvo participación, y el cuarto asalto fue a la sucursal que se ubicaba en Buenos Aires, el 18 de septiembre de 1968, de donde se sustrajo un botín de 63 mil córdobas y hubo participación de Ricardo Morales Avilés. En esta operación, un Guardia Nacional de nombre Pablo Ochoa fue dado de baja.

Meses más tarde, el diario La Prensa publicó el 01 de enero de 1969 que Lenín Cerna fue acusado por los delitos de robo por su presunta participación en el asalto a la sucursal bancaria de Buenos Aires, además del homicidio del Guardia Ochoa.

Los cuatro asaltos a las sucursales del Banco de América fueron atribuidos al FSLN, así como los atracos a otros establecimientos comerciales como al supermercado La Criolla el 24 de septiembre de 1966 donde se llevaron un botín de poco más de diez mil córdobas, otro a la Sorbetería Lacmiel el 10 de marzo 1967 donde el botín fue de 67,500 córdobas, y otro a una furgoneta del Banco Nicaragüense el 19 de mayo de 1967 donde se robaron mil córdobas, por mencionar algunos de los casos que se reportan en archivos periodísticos de la época.

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Comandos Revolucionarios, los encargados de asaltar

Tomás Maldonado reside actualmente en Jinotepe, es un excarcelado político por no simpatizar con el actual gobierno de Daniel Ortega, a pesar de que alguna vez, ambos estuvieron del mismo lado, en su lucha contra el somocismo.

Maldonado recuerda que cuando fue guerrillero, los asaltos eran hechos por Comandos Revolucionarios conformados por tres o cuatro personas que hacían “golpe de manos”.

Estos golpes consistían en realizar la acción de manera rápida y retirarse para no correr el riesgo de ser capturados por la Guardia Nacional, o en el peor de los casos, dados de baja.

Los comandos operaban en las zonas urbanas y eran los encargados de robar armas, bancos, tiendas y demás para poder financiar la lucha guerrillera del FSLN. “Estos comandos eran algo especial, como la fuerza élite que tienen algún ejército” comenta Maldonado.

Tomás Maldonado, exguerrillero sandinista. En la foto que sostiene de izquierda a derecha: Cristóbal González, Reynaldo Blandón, Luis Carrión, guerrillero identificado como Andrés y Tomás Maldonado – Foto: Hans Lawrence Ramírez

El ex combatiente sandinista Moisés Hassan recuerda que los comandos “eran grupitos pequeños y atrevidos que se lanzaban a hacer una operación bajo las instrucciones de un jefe o una estructura de mando que era la que decidía”.

Hassan menciona que se hacían operativos de “hostigamiento” que consistían en atacar a la guardia en sus cuarteles. “Eran operaciones de hostigamiento, muy cortas, muy breves, de llegar un grupo de tres o cuatro personas, rafaguear algún lugar que tuviera que ver con el somocismo y luego buscar como escabullirse”

El objetivo de esto era demostrar que el FSLN aún tenía presencia en las zonas urbanas y estimular a la población, cuenta Hassán.

Los miembros de cada comando eran seleccionados según sus capacidades. “Tenía que haber beligerancia, decisiones firmes, tenías que actuar con carácter. No podías transmitirle a un compañero una actitud de flojera” detalla Maldonado

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En su mayoría eran obreros y algunos estudiantes jóvenes que resultaron ser hábiles para los atracos. Se designaba a un jefe de comando y un segundo jefe, que tomaba el mando si le pasaba algo al superior durante la misión.

Maldonado recuerda que los operativos se llevaban a cabo por personas que no residían en la zona para que no fueran identificados fácilmente. Los que conocían el lugar solo se aseguraban de la logística, la entrega del armamento o el dinero robado, además de facilitar el escape, los vehículos y demás medios necesarios

“Cuando se hacía el operativo, lo pasaban dejando en tal parte, uno lo iba a recoger o te lo iban a entregar y ahí vos guardabas hasta que la organización te lo pedía” comenta Maldonado a este medio digital.

Había un Comando Central, que estaba compuesto por cinco jefes de comando. “Eran como una manera de asegurar operativos de envergadura”. Los jefes de comando solían ser personas con experiencia en este tipo de operativos.

A medida que la organización iba creciendo, había jefes de comandos en cada municipio, departamento o regiones. Maldonado recuerda algunos nombres de jefes de comandos como Agustín Lara, Manuel Salvatierra, Jaime Wheelock, Luis Carrión o Carlos Núñez

“Hacíamos emboscadas a la guardia. Hicimos varias embocadas”. El objetivo de estas eran recuperar armas y golpear al somocismo, “demostrar que había debilidad en ellos, no eran fuertes, eran vulnerables”

Maldonado enfatiza en que los atracos a los bancos y tiendas eran “para financiar la compra de armas del Frente Sandinista”, una afirmación con la que Hassan también coincide.

Daniel Ortega, asaltos y asesinatos

También hubo asaltos frustrados como el de la Lechería La Perfecta, el 6 de agosto de 1967 en donde participó Jacinto Suárez, quien en vida fuera el mejor amigo de Daniel Ortega, aunque en ese entonces probablemente no eran tan cercanos debido a que su amistad inició en años posteriores cuando compartieron celda por su participación en los asaltos.

Según el reporte de la Oficina de Seguridad Nacional, Jacinto Suárez llegó con Selim Shible y Humberto Catún a la Lechería La Perfecta y cuando el guarda de seguridad se percató que se trataba de un asalto, desenfundó su arma y se desató una balacera al mejor estilo del lejano oeste, pero sin sombreros ni caballos.

Los asaltantes trataron de huir en un taxi, pero un vendedor que estaba armado también se dispuso a intercambiar balas con los sandinistas, mientras que los guardas de seguridad de las fábricas aledañas no quisieron quedarse sin participar en la acción, así que también dispararon contra los asaltantes. Cuando un conductor de los camiones de leche se percató de que se trataba de un robo, chocó el taxi de los ladrones para que no escaparan.

Humberto Catún resultó herido, y junto a Jacinto Suárez fue detenido. En medio de la balacera, Selim Shible cayó abatido y hoy en día, la delegación del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social ubicada contiguo a Migración y Extranjería en Managua, lleva su nombre.

Daniel Ortega es fotografiado con sus datos como preso. Foto: La Prensa.

Dos semanas antes de su muerte, Selim Shible había participado en otro atraco a la sucursal Kennedy del Banco de Londres. En esa ocasión, hizo equipo con Axel Somarriba, Jorge Bravo y Daniel Ortega, el mismo personaje que hoy ocupa la presidencia del país.

No hubo un solo disparo, ni heridos, tampoco muertos y el botín robado era de más de 200 mil córdobas. A Daniel Ortega le salió bien el atraco que efectuó ese 21 de julio de 1967 junto a los otros dos asaltantes, o al menos eso pensó él debido a que cuatro meses después fue detenido en un casa cercana al Mercado Bóer, hoy conocido como Mercado Israel Lewites.

El periodista nicaragüense Fabián Medina en su libro «El Preso 198» relata que “a las seis de la mañana del sábado 18 de noviembre de 1967, un nutrido grupo de guardias irrumpe violentamente en la casa de Harold Solano donde se había refugiado Ortega la noche anterior. En medio de los gritos, patadas y empujones sacan a los dos hombres esposados. Uno de ellos, antes de que lo monten en el vehículo grita:

—¡Soy Daniel Ortega, miembro del Frente Sandinista!”

 Ortega confesó asalto y participación en asesinato

Medina continúa relatando en su libro que la Guardia Nacional había desatado una feroz represión después de que el sargento Gonzalo Lacayo fue asesinado por un grupo de sandinistas el lunes 23 de octubre de 1967 cerca de su casa en Managua.

Lacayo era un temido torturador de la Guardia Nacional y el FSLN destinó la misión de ultimarlo a un comando de cuatro sandinistas integrado por Edmundo Pérez, Oscar Turcios, Gustavo Adolfo Vargas y Daniel Ortega.

“Yo había participado en el ajusticiamiento, o asesinato si usted lo quiere poner así, del principal verdugo de las fuerzas de seguridad de Somoza, este tal Gonzalo Lacayo. En agosto de 1967 (fecha equivocada), participé en esa acción para matarlo”, confesaría (Ortega) en 1987 a la revista Playboy en una entrevista con la periodista Claudia Dreifus” detalla Medina en su libro.

El sargento Lacayo recibió 17 disparos de metralla, más un tiro de gracia en la frente que Edmundo Pérez le dio después de gritar la consigna ¡Viva el Frente Sandinista!

El periodista Iván Cisneros le preguntó a Carlos Fonseca Amador cuando lo visitó en la cárcel de San José sobre el asesinato de Gonzalo Lacayo.

“¿Es cierto que te opusiste a la muerte de Gonzalo Lacayo y que fueron tus compañeros los que la decidieron?” preguntó Cisneros.

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“Estoy plenamente identificado con todas las acciones que ha realizado nuestra organización revolucionaria”, respondió Fonseca Amador.

Ortega participó en el asesinato de Lacayo tres meses después de haber asaltado el Banco de Londres, y un mes después fue detenido en una casa de seguridad, por lo que bien pudo ser acusado de asaltar bancos pero además de cómplice por el magnicidio del guardia.

Daniel Ortega siendo detenido en noviembre de 1967 – IHNCA

Al final, Ortega solo fue acusado por su participación en el atraco al Banco de Londres y confesó su participación intelectual y material ante la Oficina de Seguridad Nacional. El plan para el atraco fue a partir de una orden que le dieron Carlos Fonseca, Tomás Borge, Oscar Turcios y Rigoberto Cruz en una reunión sostenida en las montañas de Matagalpa. La orden era “conseguir dinero a como diera lugar”.

“Entonces surgió la idea de asaltar la sucursal Kennedy del Banco de Londres, para lo cual escogí en compañía de Rolando Roque a Axel Somarriba, Selim Shible y Jorge Bravo” confesó Ortega, según una publicación de la Revista Magazine.

Daniel Ortega fue considerado un preso político a pesar de que confesó y se le acusó por lo que efectivamente fue y sigue siendo un delito.

Según el exguerrillero Moisés Hassan, quien hoy en día es opositor a Ortega, el caudillo sandinista y demás guerrilleros fueron considerados presos políticos debido a que los fondos “eran para la lucha” a pesar de haber sido obtenidos ilícitamente.

Para Hassan hay diferencias entre enriquecerse ilícitamente y ocupar plata para combatir contra una dictadura. “En ese caso sí es estrictamente político un asalto a un banco (…) porque la motivación es una motivación política y no de beneficio personal” alega el ex guerillero.

¿El fin justifica los medios?, le preguntamos – “No siempre pero a veces (…) los medios pueden no ser estrictamente legales”, agrega Hassan.

Ortega pasó siete años en prisión hasta que un grupo de 13 guerrilleros se tomara la casa de José María Castillo en 1974. El comando estaba bajo el mando de Eduardo Contreras y era integrado por los guerrilleros Germán Pomares, Hugo Torres, Alberto Ríos, Javier Carrión, Hilario Sánchez, Omar Halleslevens, Leticia Herrera, Joaquín Cuadra, Róger Deshon, Olga Avilés, Eleonora Rocha y Félix Pedro Picado.

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El comando secuestró a Guillermo Sevilla Sacasa quien fungía como embajador de Nicaragua en Washington y era cuñado de Anastasio Somoza Debayle, entre otros diplomáticos. El anfitrión de la casa, José María Castillo fue ultimado cuando se le ocurrió salir con una escopeta en el momento del asalto.

Los 13 guerrilleros lograron conseguir un millón de dólares que tuvo que desembolsar Somoza y la liberación de 14 reos sandinistas, entre ellos Daniel Ortega, Jacinto Suárez, José Benito Escobar, Carlos Guadamuz y otros 10 miembros del FSLN.

Hoy el FSLN, en un giro irónico de los papeles, es acusado de haber instaurado una dictadura de 13 años en el país. Mientras Daniel Ortega, su esposa y otros de sus seguidores que participaron en muchos de los atracos aquí narrados, acusan a sus adversarios de ser «delincuentes.»

  • Nota importante: Las cifras monetarias mencionada en este artículo corresponden a dinero de la época que pueden ser sumas seis o siete veces más alta tomando en cuenta el valor de la actualidad. 

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