Expulsado de su programa «Detalles del momento» en canal 6, Moisés Absalón Pastora trata de abrirse espacio entre el congestionado y encarnizado mundo de los influencers sandinistas.
Ahora escribe críticas en redes sociales y hasta transmite en vivo mientras conduce por las calles de Managua, en busca de lograr atraer a las audiencias más jóvenes.
Los nuevos influencers sandinistas tomaron auge a raíz de la crisis de 2018. La dictadura los utiliza como herramienta de distracción, para que la gente se aisle de la realidad política y se concentre en debates superficiales.
Pastora se está viendo sobrepasado en esta competencia y este lunes arremetió contra ellos en sus redes sociales. Todo a pesar de que son compañeros de militancia, pues ellos se declaran abiertamente sandinistas y hasta asisten a los eventos de Ortega.
«Eso de que algunos se vendan como “influyentes” solo porque alcanzaron notoriedad desde comportamientos que son bajos en moralidad y altos en repugnancia me pregunto: ¿En qué y sobre quienes pueden incidir?», escribió Pastora en su página de Facebook.
Los acusa de promover la homosexualidad y la vulgaridad
Pastora aseguró que estos personajes tienen comportamientos del «bajo mundo» y expresó su desprecio en contra de ellos.
«El concepto de eso que denominan como “INFLUENCERS” se reduce a la vulgaridad, a la patanería propia del bajo mundo al que se le han construido espacios que se han dado a llamar “REALITY SHOWS”, insitió.
Pastora se refiere claramente a personajes como «La Juan Pablo», «La Joela», Augusto López, «La pájarita», «Pica, pica», Salma Flores, entre otros, que han acaparado los debates en redes sociales gracias a un reality show conocido como «La casa de Frazer» y «Proyecto B», donde todos convivieron por varios días y mostraron sus diferencias personales con palabras altisonantes y hasta golpes.
Pastora custionó que estos llamados influencers no tengan regulación ni supervisión a pesar del daño y degradación moral que puedan representar para los más jóvenes. Algo que parece más una crítica a Murillo, que es quien diseñó la estrategia de los influencers sandinistas y es además, quien decide quien habla o calla en redes sociales dentro de Nicaragua, a como hizo recientemente con «El gato sandinista».
«No tengo la mejor opinión de estos dantescos y ordinarios espectáculos por muy populares que supuestamente sean porque lo único que afloran es lo más ruin del ser humano y lo más triste es que es tan crudo, sin control y filtro que a quienes pueden influir es a los infantes, a esos que serán los “líderes” del futuro a quienes se les influye homosexualidad, lesbianismo, violencia verbal y física», concluyó.
No es la primera vez que un sandinista se queja de los influencers de su partido y su trato preferencial. Evertz Cárcamo lo hizo el año pasado y al poco tiempo fue arrestado y silenciado de sus propias redes.
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