La falsa sensación de seguridad sanitaria que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha intentado vender a través de los medios propaganda oficialista volvió a derrumbarse.
Este martes 4 de agosto, el Ministerio de Salud (MINSA) emitió un reporte semanal en el que confirmó 49 nuevos contagios de Covid-19 entre el 28 de julio y el 4 de agosto, revelando un rebrote del virus que las autoridades sanitarias intentaron minimizar durante meses.
El reporte contrasta drásticamente con la narrativa difundida hace tan solo unas semanas atrás por los medios de la familia dictatorial, como el Canal 4. El pasado 7 de abril, el MINSA publicó una nota donde aseguraba con bombos y platillos que el país registraba «cero casos» de Covid-19, afirmando que únicamente tenían a dos personas en «seguimiento responsable y cuidadoso». En ese momento, la institución fijó el acumulado histórico en 16,827 personas atendidas desde el inicio de la pandemia.
Sin embargo, el informe presentado hoy demuestra que el virus sigue circulando activamente en el país y que el acumulado oficial de personas atendidas se ha elevado a 16,956 nicaragüenses, de los cuales las autoridades reconocen la recuperación de 16,662 pacientes.
Enfermedades respiratorias al acecho
La admisión del repunte de coronavirus coincide con un deterioro general de los indicadores epidemiológicos del país. En un informe complementario publicado este lunes con corte al sábado 1 de agosto, el MINSA reconoció un aumento simultáneo en los casos de neumonía, dengue, leptospirosis y chikungunya.
Solo en el caso de la neumonía —afección estrechamente ligada a las complicaciones respiratorias agudas—, la entidad estatal contabilizó 1,537 enfermos en una sola semana, lo que representa un incremento de 79 pacientes con respecto al período anterior. Este pico es extremadamente preocupante considerando que el régimen disfrazó en el pasado los casos de Covid diagnosticándolos como «neumonías».
Asimismo, el chikungunya experimentó una aceleración alarmante al sumar 402 diagnósticos (207 casos más que la semana previa) y el dengue alcanzó los 122 contagios confirmados.
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La manipulación de los datos y el riesgo para la población
Fiel a su política de opacidad y manejo político de las estadísticas sanitarias, el MINSA omitió detallar las razones del brusco salto entre el «cero casos» de abril y los 49 contagios semanales admitidos en agosto. La institución se limitó a repetir la fórmula burocrática de que las personas atendidas presentan «padecimientos crónicos o condiciones de riesgo asociadas», citando males como hipertensión, diabetes, obesidad y afecciones cardíacas o renales.
La discrepancia en las cifras confirma que el régimen utiliza la información epidemiológica como una herramienta de propaganda para simular normalidad, ocultando la magnitud real de las circulaciones virales en los barrios y comunidades hasta que el volumen de enfermos hace imposible seguir tapando los datos.
*Este artículo fue elaborado mediante la colaboración estratégica entre nuestro equipo editorial y herramientas de inteligencia artificial.
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