La obra del Aeropuerto Internacional Punta Huete ya se distingue a simple vista en San Francisco Libre, al norte del lago Xolotlán. Estructuras de acero, columnas y una malla espacial de más de 8.000 metros cuadrados —unas 360 toneladas— marcan el avance de la terminal, junto con el trazado de la futura torre de control. El proyecto, iniciado en agosto de 2024 y previsto para 48 meses, busca una pista de 3.600 metros de largo por 60 de ancho, categoría 4F, con capacidad anunciada de 3,5 millones de pasajeros y 35.000 vuelos al año.
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El régimen nicaragüense presenta la infraestructura como una apuesta comercial. En paralelo, la estatal china CAMC Engineering Co. Ltd. (CAMCE) firmó en julio de 2026 un contrato de 75,56 millones de dólares para una autopista de cuatro carriles que unirá el área con Managua, con puentes, retornos y peaje. El costo total de la terminal ronda los 517,6 millones de dólares; cerca del 80 % proviene de un crédito chino.
Esa magnitud y el origen del financiamiento encendieron alarmas en Washington. En una audiencia del Congreso el 15 de septiembre de 2026, la representante María Elvira Salazar advirtió que la pista —levantada sobre un aeródromo soviético de los años 80, pensado entonces para bombarderos— tiene características de doble uso. Un bombardero chino Xian H-6 operando desde allí, dijo, podría llegar a Washington en unas tres horas. Managua está más cerca de Miami que Los Ángeles de la costa oeste.
Inteligencia estadounidense sigue el proyecto de Punta Huete
La subsecretaria adjunta Ana Quintana-Lovett confirmó que la inteligencia estadounidense sigue de cerca el proyecto. Señaló desajustes entre el dinero presupuestado —que sigue subiendo— y lo ejecutado en el terreno, además de preocupación por posibles equipos y materiales de doble uso. “Es algo que estamos vigilando de cerca y nos preocupa profundamente”, indicó, y pidió tratar parte de esos detalles en sesión reservada.
Analistas como R. Evan Ellis, del U.S. Army War College y el CSIS, coinciden en que la zona rural carece de demanda comercial que justifique una pista de ese tamaño. El Aeropuerto Internacional Augusto C. Sandino cubre hoy el tráfico aéreo del país; las proyecciones oficiales de crecimiento de pasajeros para 2026 son modestas. Cuando no hay lógica económica clara, pero sí capacidad para aeronaves estratégicas, la pregunta sobre el propósito real no desaparece.
Por ahora la obra combina una obra visible, un préstamo chino de cientos de millones y una ubicación que ya inquietó a Estados Unidos durante la Guerra Fría. Washington no ha calificado el proyecto como base militar, pero sí lo trata como un riesgo de seguridad nacional que merece seguimiento permanente.
*Este artículo fue elaborado mediante la colaboración estratégica entre nuestro equipo editorial y herramientas de inteligencia artificial.
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