La Embajada de Rusia en Costa Rica reconoció oficialmente la presencia de asesores y especialistas militares rusos en Nicaragua, aunque insistió en que su rol se limita a tareas de cooperación humanitaria, formación y apoyo en emergencias.
La admisión llegó como respuesta directa a las alertas expresadas el 23 de junio por el canciller costarricense, Manuel Tovar, durante la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) reunida en Panamá. Tovar denunció la “creciente presencia” de fuerzas rusas en el país centroamericano y vinculó estas actividades con posibles operaciones de grupos como Hamás y Hezbolá en la región.
🇵🇦 Comisión Interamericana de Mujeres hace su intervención en la 56 Asamblea General de la @OEA_oficial en Panamá pic.twitter.com/0J3zhxg9ym
— Nicaragua Investiga (@nicaraguainvest) June 25, 2026
En un comunicado emitido la noche del 24 de junio, la representación diplomática rusa rechazó las acusaciones por “infundadas” y detalló que su personal realiza intercambio de experiencias, capacitación y labores de búsqueda y rescate ante desastres naturales. Además, recordó que la entrada de estos efectivos cuenta con autorización de la Asamblea Nacional de Nicaragua, el mismo mecanismo que se aplica a contingentes de otros países como Estados Unidos, México o Cuba.
Esta aclaración coincide con un decreto presidencial aprobado recientemente que permite el ingreso de 230 militares rusos entre julio y diciembre de 2026 para actividades humanitarias. Sin embargo, analistas y opositores al gobierno de Daniel Ortega cuestionan que la cooperación se reduzca exclusivamente a fines pacíficos.
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La relación militar entre Moscú y Managua se remonta a años atrás, con hitos como la inauguración en 2017 de un centro de capacitación policial ruso en la capital nicaragüense y la instalación de una estación satelital GLONASS. Funcionarios del régimen nicaragüenses, incluido Laureano Ortega Murillo, han destacado públicamente esta alianza como clave para fortalecer las capacidades de seguridad del régimen.
La polémica se produce en medio de tensiones regionales: Costa Rica mantiene relaciones diplomáticas limitadas con Nicaragua desde 2018, y Washington ha expresado preocupación por considerar al país como una “base de operaciones” rusa en el hemisferio.
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