El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ejecutó una nueva maniobra dentro de su convulsa diplomacia internacional. Tras quedar desubicado de su cargo como embajador en Colombia a raíz de las crecientes tensiones bilaterales —alimentadas por el anuncio del mandatario sudamericano de suspender relaciones con Managua y La Habana—, Harold de Jesús Delgado reapareció en el aparato estatal al asumir dos representaciones internacionales ante el sistema de las Naciones Unidas.
Mediante los Acuerdos Presidenciales número 106-2026 y 107-2026, oficializados este 30 de julio de 2026 en La Gaceta, Diario Oficial, el ejecutivo oficializó el nombramiento de Delgado como Gobernador Propietario con rango de Embajador Extraordinario y Plenipotenciario ante el Consejo de Gobernadores del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA). A la vez, se le otorgó la representación con el mismo rango diplomático ante el Programa Mundial de Alimentos (PMA), dos agencias multilaterales especializadas en soberanía alimentaria con sede central en Roma, Italia.
Le quitó esos cargos a la embajadora en Roma
Las nuevas credenciales de Delgado cobran especial relevancia porque corresponden exactamente a los cargos que durante diecinueve años ostentó la exembajadora nicaragüense en Roma Mónica Robelo Raffone, a quien la dictadura removió recientemente tras el colapso de las relaciones bilaterales con Italia.
La ruptura diplomática con el gobierno italiano se desencadenó cuando la dictadura de Ortega se rehúsa a retirar asilo y protección al ciudadano italiano Alessio Casimiri, condenado en su país por delitos de terrorismo.
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A pesar de que el quiebre con Italia implicaba la cancelación del canal bilateral directo y la expulsión de la representante diplomática ante el Estado italiano, la abogada graduada de la Universidad de La Sapienza no estaba legalmente impedida para continuar al frente de las representaciones ante el FIDA y el PMA. Al tratarse de organismos multilaterales pertenecientes a las Naciones Unidas, las funciones operativas ante ellos son técnicamente independientes de la relación diplomática con el país anfitrión.
Esta maniobra evidencia el conocido patrón de «silla musical» que emplea la pareja dictatorial. Los puestos ante foros multilaterales funcionan como refugios temporales o premios de consolación para reubicar a operadores políticos de su confianza —como Harold Delgado— cuando quedan desplazados tras el cierre de embajadas clave en el exterior.
*Este artículo fue elaborado mediante la colaboración estratégica entre nuestro equipo editorial y herramientas de inteligencia artificial.
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