El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo proyecta hacia afuera la imagen de un control totalitario impenetrable. Sin embargo, en el núcleo de El Carmen se esconde una fragilidad estructural crítica.
En una entrevista en el programa EN CONTACTO, conducido por el periodista Álvaro Navarro para el medio Artículo 66, el exmagistrado de la Corte Suprema de Justicia y exasesor íntimo de la familia dictatorial, Rafael Solís Cerda, expuso la radiografía interna de un régimen aislado, atrincherado y con un plan de relevo seriamente comprometido.
Murillo y la sombra de Ortega frente al Ejército
A pesar del control operativo e institucional que ejerce Rosario Murillo en el día a día, Solís sostiene que la autoimpuesta “copresidenta” carece del peso histórico y de la autoridad directa sobre las Fuerzas Armadas y las viejas estructuras del Frente Sandinista. Por esa razón, su permanencia en el poder depende de la presencia física de Daniel Ortega.
«Él es el que tiene la trayectoria, la autoridad sobre los militares y la vieja guardia sandinista que está con él. Ella en eso es más débil», afirmó el exmagistrado, subrayando la dependencia vital de Murillo hacia el caudillo.
«Cada día que pasa, ella necesita a Daniel vivo para que le dé una seguridad, aunque él esté con problemas de salud y tenga recaídas o lagunas mentales. Ahí está, es un referente», afirmó.
No existe una «Delcy Rodríguez» nicaragüense
Para Solís una intervención militar no debe ni siquiera considerarse.
“Yo si creo que la solución de Nicaragua pasa por los nicaragüenses con el respaldo de la comunidad internacional, pero no creo en esa teoría que se pida una intervención militar y nosotros en palco esperando que lleguen a sacar a los dictadores y después pongan a un sector de la oposición en el poder. Me parece que esa no es la salida”, apuntó.
Ante las especulaciones de la diplomacia internacional sobre la eventual aparición de una figura moderada dentro del sandinismo para negociar una transición —al estilo de Delcy Rodríguez en Venezuela—, Solís descartó rotundamente que exista un perfil similar dentro de las filas del régimen.
«No veo a nadie al día de hoy… No veo a una Delcy Rodríguez en los círculos militares, políticos o económicos cercanos a ellos», aseveró.
El exfuncionario explicó que la paranoia del clan Ortega-Murillo terminó por reducir el partido estrictamente a la familia. Para lograrlo, encarcelaron o neutralizaron a sus propios operadores clave y cuadros históricos.
«Ahí el partido se redujo a la familia, esa es la realidad», sentenció Solís, detallando la suerte de la vieja guardia. «Algunos están presos: ahí está preso Bayardo Arce, está preso el general [Omar Halleslevens], está preso Chico López —que era brazo derecho de Daniel en lo económico— y Néstor Moncada Lau, que era brazo derecho en seguridad», recalcó.
ONU documenta el encarcelamiento de al menos 55 militantes sandinistas y empleados públicos
La sucesión dinástica paralizada
A pesar de la propaganda oficial y de los intentos por afianzar un modelo nepotista, el régimen tampoco ha logrado concretar la entrega institucional del poder a la siguiente generación.
Solís reveló que las promesas de sucesión familiar continúan empantanadas en la incertidumbre.
«Esperaba que nombraran vicepresidentes a Laureano o a ‘Payo’ (Rafael Ortega) y han pasado nueve meses y no lo han hecho… Para decir de una manera tajante que ya está preparada Rosario y la familia, me parece que todavía falta tiempo»., dijo categóricamente.
En el escenario de una presión extrema o de una eventual salida forzada, el exasesor considera que la pareja dictatorial evaluaría incluso un desenlace trágico antes que enfrentarse a la justicia internacional: «En el peor de los casos se van por la solución de Salvador Allende: morir con las botas puestas antes que dejarse capturar y amanecer en una cárcel en otro país», afirmó.
Solís concluyó señalando que al cerrar todas las vías políticas y desconocer la Constitución, el régimen se está «enterrando el cuchillo él mismo», y piensa que la próxima sesión de la OEA podría ser contundente porque es la primera vez en 47 años que los ministros se reencontrarán y solo para abordar el tema de Nicaragua.
*Este artículo fue elaborado mediante la colaboración estratégica entre nuestro equipo editorial y herramientas de inteligencia artificial.
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