En una nueva muestra de cinismo oficial, la vocera y auto impuesta copresidenta del régimen, Rosario Murillo, culpó a las redes sociales y a la migración de los padres de familia por la trágica muerte de dos menores de edad que se quitaron la vida en el país, omitiendo la responsabilidad de su dictadura en el éxodo masivo que ha separado a cientos de miles de hogares nicaragüenses.
Durante su alocución del viernes 30 de octubre de 2026, Murillo leyó una nota institucional emitida por la Presidencia de la República, la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos y varios ministerios, titulada «L@s niñ@s nacen para ser felices». En el documento, el régimen hace un «llamado urgente» a padres, tutores y maestros para vigilar el acceso de los menores a internet y evitar «sufrimientos, dolores y tragedias».
«Sensación de abandono», el discurso que evade la realidad del éxodo
Al ampliar el tema en su intervención, Murillo vinculó los suicidios con el impacto emocional de la migración parental. “Muchos padres han migrado a otros países y los menores quedan a cargo de los abuelitos… tienen una especie de sensación o sentimiento o vivencia de abandono y bueno, se toman acciones perjudiciales para todos”, declaró la vocera.
Sin embargo, las palabras de Murillo ignoran que la fragmentación familiar en Nicaragua es el resultado directo de la represión política, las violaciones a los derechos humanos, los despojos de nacionalidad, los destierros forzados y la severa crisis económica instaurada por su administración desde 2018.
Psicólogos, defensores de derechos humanos y sociólogos han señalado reiteradamente que la migración nicaragüense no es una decisión voluntaria de desembarazo parental, sino una medida desesperada de supervivencia frente al desempleo, la persecución estatal y la falta de libertades.
Control sobre la tecnología y desamparo estatal
En la comunicación oficial, el régimen instó a educadores y autoridades a mantener una «vigilancia inmediata, constante y cotidiana» sobre los niños y su interacción con las tecnologías de la información, sugiriendo que el contenido en línea y la falta de supervisión en el hogar son los principales desencadenantes de la crisis de salud mental en la niñez.
Pese a que el comunicado llama a «custodiar y defender el derecho de los niños a vivir seguros», en la práctica el régimen carece de políticas públicas efectivas y profesionales para abordar la salud mental a nivel nacional, al tiempo que continúa criminalizando la labor de organizaciones independientes que brindaban acompañamiento psicológico y social a familias afectadas por el éxodo y la violencia institucional.
*Este artículo fue elaborado mediante la colaboración estratégica entre nuestro equipo editorial y herramientas de inteligencia artificial.
Nicaragua Investiga



































