En una ceremonia marcada por los halagos oficiales de la Comandancia General pero al margen de la grave crisis ambiental que destruye el norte del país, el Ejército de Nicaragua oficializó el traspaso de mando del Batallón Ecológico «BOSAWÁS», la unidad militar encargada teóricamente de la protección de las áreas protegidas.
El coronel Ángel Potosme fue nombrado como el nuevo jefe de este destacamento, sustituyendo al coronel David Cedeño. El relevo ocurre en momentos en que la Reserva de la Biosfera Bosawás enfrenta los niveles más críticos de despojos territoriales, avance de la frontera agrícola, minería ilegal y deforestación acelerada en su historia reciente.
Condecoraciones entre denuncias de pasividad
Durante el acto castrense —presidido por el inspector general del Ejército, mayor general Marvin Corrales— la institución militar calificó el periodo saliente como un cumplimiento «exitoso» de las misiones asignadas. Sin embargo, para los defensores de derechos ambientales y líderes de las comunidades nativas Mayangna y Miskito, el saldo de las unidades militares encargadas del resguardo boscoso es desolador.
Pese a la constante presencia de este destacamento militar en la región, diversos monitoreos independientes y mapas de cobertura forestal estiman que la reserva pierde en promedio más de 40,000 hectáreas de bosque cada año. Las denuncias ciudadanas y de organizaciones indígenas señalan que las incursiones de colonos armados ocurren a menudo en zonas bajo control o patrullaje castrense sin que existan frenos efectivos a la tala ni al tráfico ilegal de madera.
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El reto del nuevo mando en un área desprotegida
El coronel Potosme asume la jefatura de una unidad cuestionada por su alineamiento con los discursos oficiales de propaganda mientras el ecosistema sufre daños irreversibles. La inacción institucional y el incumplimiento de las salvaguardas ambientales obligaron recientemente al Fondo Verde para el Clima a cancelar el proyecto BioClima, privando al país de 116.6 millones de dólares que debieron destinarse al manejo sostenible y restauración de las reservas Bosawás e Indio Maíz.
Mientras la cúpula del Ejército justifica el cambio de mando como parte de un «proceso normal de rotación», los pueblos originarios continúan denunciando el acorralamiento de sus comunidades, el despale indiscriminado y la complicidad estatal en la alteración de la mayor reserva forestal del país.
*Este artículo fue elaborado mediante la colaboración estratégica entre nuestro equipo editorial y herramientas de inteligencia artificial.
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