En una nueva excarcelación masiva que alimenta el descontento de la ciudadanía y la preocupación por la seguridad ciudadana, el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo anunció la liberación de 2,000 reos comunes, quienes pasarán al régimen de “convivencia familiar” a partir del próximo viernes 8 de noviembre.
El anuncio fue oficializado por la vocera y auntoimpuesta copresidenta del régimen, Rosario Murillo, señalando que los privados de libertad que se encuentran en los distintos centros penitenciarios del país serán entregados a sus familias en coincidencia con el aniversario del «tránsito a la inmortalidad» del fundador del FSLN, Carlos Fonseca Amador.
Un vaciamiento penal acelerado durante 2026
Esta nueva tanda de liberaciones consolida una política acelerada de despresurización de los penales durante el transcurso del año 2026. Solamente entre enero y septiembre, la dictadura acumuló la cifra de 7,930 reos comunes excarcelados. Con los 2,000 reos programados para noviembre, la suma de convictos beneficiados en lo que va del año se aproxima a los 10,000.
Durante los últimos años, estas excarcelaciones masivas se han vuelto rutinarias y suelen ser programadas en fechas conmemorativas o festivas, como el Día de San Valentín, el Día de la Dignidad Nacional, el aniversario de la Revolución Sandinista o las festividades de fin de año.
Más de 70,000 reos en las calles durante la última década
Cifras y monitoreos independientes revelan que, en los últimos diez años, la administración de Ortega y Murillo ha liberado a más de 70,000 convictos bajo este mecanismo. Tan solo en 2025, el régimen alcanzó un récord anual con la liberación de 9,900 personas que cumplían condenas penales.
A pesar de que el discurso oficial presenta estas medidas como una política humanitaria de «reconciliación y unidad familiar», defensores de derechos humanos, sociólogos y organizaciones feministas han advertido reiteradamente que la salida irrestricta de personas con condenas por robo, agresión y delitos graves incrementa los niveles de inseguridad en los barrios. Además, señalan el impacto directo de esta práctica en el aumento de la violencia machista y los femicidios, ya que múltiples agresores han reincidido tras ser devueltos a sus comunidades sin el debido proceso de reinserción o evaluación psicológica.
*Este artículo fue elaborado mediante la colaboración estratégica entre nuestro equipo editorial y herramientas de inteligencia artificial.
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