En TikTok circulan varios videos con escenas que causan nostalgia a miles de nicaragüenses: senderos devorados por la maleza, piscinas vacías llenas de escombros, y estructuras oxidadas que parecen sacadas de una película postapocalíptica. Es lo que queda de Hertylandia, el emblemático centro recreativo ubicado en Jinotepe, Carazo, que durante los años 90 y principios de los 2000 intentó convertirse en una versión nicaragüense de los parques temáticos al estilo Disney.
Hoy, el lugar no es más que un cementerio de recuerdos que despierta recuerdos entre quienes crecieron visitándolo. Sin embargo, el abandono de esta colosal obra de infraestructura no es producto de un simple fracaso comercial. Detrás de sus portones oxidados se esconde una compleja trama política, una muerte repentina y un oscuro litigio por la herencia de su creador: Herty Lewites.
El sueño de Herty y el choque político
Herty Lewites, el carismático exalcalde de Managua, fue el motor detrás de este complejo turístico. Con un estilo gerencial único, Lewites logró levantar un parque que ofrecía desde piscinas y toboganes hasta recorridos temáticos, convirtiéndose en el epicentro del entretenimiento familiar en Nicaragua.
El terreno y la edificación de las primeras etapas, fue construída con un préstamo que Herty Lewites hizo al banco por un millón de dólares de la época. Más tarde fue invirtiendo más en nuevas construcciones e instalación de más atracciones.
Más tarde, en 2011 Herty Lewites se vio obligado a presentar su declaración de probidad por su candidatura a la presidencia. En esta dijo que Hertylandia era su bien de mayor valor y para entonces costaba 5 millones 360 mil córdobas.
Pero la historia de Hertylandia dio un giro definitivo cuando su dueño decidió enfrentarse al poder. Lewites se convirtió en el principal rival político de Daniel Ortega de cara a las elecciones presidenciales de 2006 bajo la bandera del MRS. En pleno auge de su campaña, en la que desafiaba el control del Frente Sandinista, Herty falleció de manera repentina. Su muerte, diagnosticada oficialmente como un infarto masivo, siempre ha estado cubierta por un manto de dudas y suspicacias en la opinión pública nicaragüense, así coo denuncias de mano criminal por parte de sus familiares.
«Traspasos de propiedades a nombre de la viuda»
El deceso de Lewites no solo alteró el rumbo político del país, sino que desató un opaco proceso de sucesión que dejó al parque a la deriva. En declaraciones exclusivas para este reporte, Israel Lewites, sobrino del exalcalde, arroja luz sobre lo que ocurrió con el patrimonio familiar tras aquel fatídico julio de 2006.
«Como bien sabes la muerte de Herty siempre estuvo rodeada de misterios. Uno de esos misterios involucra su herencia, en donde su hijo fue completamente excluido. Se habla de traspasos de propiedades a nombre de la viuda pocos días antes del fallecimiento de Herty. Entre estas propiedades obviamente estaba Hertylandia», revela Israel Lewites.
La viuda de Lewites es Carmen García Espinoza, a quien muchos familiares del exalcalde acusaron en su momento de haber participado junto con la cúpula del sandinismo, en un supuesto complot para conducirlo a su muerte.
García sostuvo una diputa legal con el hijo del primer matrimonio de Herty, del mismo nombre, porque según él, «lo despojó» de su herencia, incluído el emblemático centro de diversiones.
Este traspaso de última hora a manos de la viuda dejó el colosal proyecto en manos de personas que, en palabras Israel Lewites, no tenían la visión ni la capacidad de sostenerlo. «Hertylandia fue un proyecto complejo que solo podía tener éxito con el empuje y liderazgo de Herty, que nos ponía a todos a colaborar y crear. Es evidente que personas a las que un proyecto así les cae de ‘chiripa’ no iban a poder llevarlo adelante», sentencia su sobrino.
El MRS se acercó a Daniel Ortega en 2001 por una insólita razón
De parque de diversiones a presunta base política
El abandono fue progresivo pero implacable. Sin la inyección de capital, el mantenimiento constante que requiere un parque de diversiones y el liderazgo de su fundador, Hertylandia cerró sus puertas. Las atracciones que alguna vez llenaron de alegría a las familias nicaragüenses se pudrieron bajo el sol y la lluvia del trópico.
Pero el lugar también cobró un tinte político tras su cierre. Según relata Israel Lewites, el vasto terreno no solo fue ignorado a nivel comercial, sino que fue utilizado con otros fines: «Escuché rumores que servía como lugar de reunión para los CPC de Carazo, pero ni aun así invirtieron nunca en el lugar», afirmó.
La paradoja es amarga: el gran legado de quien fue el principal disidente del orteguismo, supuestamente terminó sirviendo como punto de encuentro para las bases operativas del partido que él mismo desafió.
*Este artículo fue elaborado mediante la colaboración estratégica entre nuestro equipo editorial y herramientas de inteligencia artificial.
Nicaragua Investiga



































