Un equipo internacional de astrónomos ha registrado por primera vez emisiones de radio que proceden de un planeta fuera del Sistema Solar. La fuente es Beta Pictoris b, un gigante gaseoso situado a 63 años luz de la Tierra, en el sistema de la estrella Beta Pictoris.
El hallazgo, liderado por Kevin Ortiz Ceballos desde el Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian, se basa en observaciones del radiotelescopio MeerKAT, en Sudáfrica. Durante cuatro campañas entre 2025 y 2026, el instrumento captó tanto una emisión continua como ráfagas breves con polarización circular, un rasgo típico de las auroras.
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No se trata de un mensaje extraterrestre. Las ondas se generan por el mismo mecanismo que produce las auroras de Júpiter: partículas energéticas canalizadas por un campo magnético intenso chocan con la atmósfera superior del planeta. El proceso se conoce como inestabilidad del máser de ciclotrón de electrones (ECMI).
La frecuencia máxima detectada, de hasta 3,5 gigahercios, permitió estimar la intensidad del campo magnético en la zona de emisión: al menos 1.250 gauss. Esa cifra supera con creces la de Júpiter y equivale a unas 2.500 veces el campo magnético superficial de la Tierra. Es la primera medición directa del magnetismo de un exoplaneta.
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Para confirmar que la señal no venía de la estrella ni del planeta vecino Beta Pictoris c, los investigadores usaron cuásares lejanos como puntos de referencia. Esa técnica de astrometría de alta precisión localizó el origen en el propio planeta.
Intentos anteriores, incluso con el Very Large Array y sobre el mismo objetivo, no habían dado resultado. La diferencia clave fue el rango de frecuencias: MeerKAT observó entre 0,85 y 3,5 GHz, más alto que las campañas previas. Además, Beta Pictoris b reúne condiciones favorables: masa de 10 a 12 veces la de Júpiter, rotación muy rápida (un día de 8-9 horas) y separación angular suficiente respecto a su estrella.
El estudio, publicado en arXiv y pendiente de revisión por pares, abre una vía nueva para estudiar el magnetismo de mundos lejanos. El campo magnético influye en cómo un planeta retiene su atmósfera frente al viento estelar, un dato relevante para evaluar su posible habitabilidad. El equipo ya tiene en la mira otros siete gigantes en sistemas cercanos, a la espera de radiotelescopios más sensibles.
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