La codictadora de Nicaragua, Rosario Murillo, quien según expertos de la ONU es el cerebro de la represión en el país, leyó en sus medios parte del informe de salud del líder indígena Brooklyn Rivera.
Lo irónico del asunto es que a pesar que ella lo llevó a esa condición agónica, le ha llamado «hermano» y ha dicho que «pide a Dios» por su recuperación.
Quiere evadir sus culpas
Murillo insistió en que Rivera se encontraba mal de salud cuando ingresó al Sistema Penitenciario Nacional en septiembre de 2023, en un aparente intento de librarse de responsabilidades por la actual condición del líder de Yatama.
«Como hemos dicho, esa salud ha estado afectada grandemente por sus condiciones de vida y por los continuos desplazamientos relacionados con su trabajo», señaló.
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En tal caso, Murillo no explicó porqué razón si la condición de salud de Rivera era tan crítica no se le otorgó el régimen de convivencia familiar, un beneficio que por motivos humanitarios suele otorgarse en este tipo de casos.
En casos menos graves Ortega y Murillo han autorizado estos cambios, el más conocido es el de Arnoldo Alemán, quien fue declarado reo valetudinario y enviado a seguir su condena a su Hacienda El Chile, a pesar de que el exmandatario y excolaborador de Ortega podía movilizarse por sus propios medios y hasta ofrecía entrevistas a medios de comunicación.
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Más recientemente Murillo ha ordenado la convivencia familiar y hasta la liberación anticipada de miles de reos comunes, asegurando que tienen derecho a «una segunda oportunidad».
Es altamente probable que la situación de Rivera genere reacciones internacionales, pues la ONU había advertido tres semanas atrás que era probable que el líder indígena hubiera muerto en prisión o se encontrara grave de salud.
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