La Internacional Socialista, organización que agrupa a partidos políticos de izquierda en el mundo, expresó su preocupación por la muerte en custodia del preso político Brooklyn Rivera.
Solicitó una «investigación independiente que esclarezca las circunstancias de su muerte, así como la entrega inmediata de sus restos a sus familiares para que puedan darle una sepultura digna».
Los restos de Brooklyn Rivera de manera insólita fueron secuestrados por el régimen que casi de manera inmediata tras anunciar su fallecimiento organizó un velatorio exprés y un sepelio exprés y retuvo a siete de sus familiares que viajaban desde el Caribe hacia Managua a reclamar su cuerpo para sepultarlo de acuerdo con sus tradiciones ancestrales.
La Internacional Socialista recordó que Rivera se convierte «en el octavo preso político que pierde la vida bajo custodia del régimen desde 2018, un hecho que agrava la preocupación de la comunidad internacional por la situación de los derechos humanos en Nicaragua».
🇪🇸 La Internacional Socialista expresa su profunda consternación por la muerte bajo custodia del régimen de Daniel Ortega del líder indígena Miskitu y preso político Brooklyn Rivera, tras casi tres años de detención arbitraria.
Su fallecimiento convierte a Brooklyn Rivera en el…
— Socialist International (@Soc_Intl) June 1, 2026
¿Murillo buscaba ocultar evidencias?
El sepelio exprés de Rivera y la negativa del régimen de entregar su cuerpo a sus familiares, es considerado por activistas politicos y defensores de derechos humanos como el último intento de la pareja en el poder por ocultar las verdaderas causas de muerte del líder indígna.
Tener el cuerpo permitiría a sus familiares acceder a una autopsia independiente, así como observar posibles hematomas o heridas que indicaran si fue sometido a torturas.
Tininiska Rivera, hija del líder miskito, pidió el sábado como gesto humanitario a Daniel Ortega y Rosario Murillo que le permitieran ingresar al país y despedir a su padre.
«Como hija deseo cumplir la promesa que le hice en vida frente a la tumba de mi abuela, darle el último adiós que merece y permitir que descanse junto a ella y su pueblo, acompañado de su pueblo, su comunidad y todas aquellas personas que compartieron su vida», escribió Tiniska en una carta pública.
Sin embaro, su petición no fue escuchada. Y es que aparentemente, otro de los temores del régimen era que el entierro de Brooklyn Rivera en su tierra natal despertara malestares colectivos y protestas.
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