De acuerdo con la clasificación de la Organización Mundial de la Salud, entre los 60 a 74 años una persona se considera adulto mayor y luego de esa edad pasa a ser una anciana. Rosario Murillo hoy llegó a ese umbral al cumplir 75 años.
Aprovechó su acostumbrada intervención en medios oficialistas de su propiedad para «agradecer por los tantos mensajes» que justo esa maquinaria mediática que ella dirige le ha enviado a lo largo del día.
Murillo asegura que «el pueblo» la «inspira», la «ilumina» y «renueva» sus fuerzas cada día para seguir en lo que considera «mandatos y designios» de Dios: estar en control de Nicaragua.
«Le estamos clamando (a Dios) más salud, más serenidad, más sabiduría para continuar caminando cumpliendo sus mandatos y sus designios, tratando de cumplir la misión de servir a todos, amando a todos», dijo la controversial co dictadora, quien a pesar de esas palabras ha calificado a sus adversarios políticos y críticos en muchas ocasiones como parásitos, enjendros del demonio, gusanos, chingastes y otra serie de epítetos nada cristianos.
Además, al usar el término «más sabiduría y más serenidad» da a entender que ha gobernado con estas virtudes, contrario a lo que demuestran la persecución, cárcel, exilio y confiscaciones que han caracterizado su gestión.
La «elegida»
En la mente de Murillo hay una convicción de que Dios la ha elegido para gobernar a un país, que nunca tuvo una elección donde ella apareciera como candidata a presidenta, sin embargo, se auto proclamó en ese cargo junto a su esposo, también anciano de 80 años y afligido por varios problemas de salud propios de su edad.
«Quiero agradecer esa voluntad que Dios derrama sobre nuestro pueblo, la voluntad de vivir en amor y paz», aseguró Murillo.
«Ante él nos postramos (Dios), reverentes, obedientes y dispuestos a seguir trabajando en todo tiempo para alcanzar derecho y vida digna para nuestro pueblo», finalizó.
Para muchos sectores criticos de la oposición la biología está haciendo el trabajo que éstos no han podido concretar: acercar el final de los dictadores. Con 75 años Rosario Murillo tampoco tiene tanta vida ni energía vital para tener el control del país por largo rato a como lo planeaaba.
El proyecto de sucesión dinástica se convierte en la mejor alternativa para los dos dictadores. Actualmente Laureano Ortega y Daniel Edmundo Ortega son los hijos más mercadeados por sus padres para asumir más roles de poder.
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