En una clara amenaza directa a la oposición y al derecho ciudadano de elegir libremente a sus gobernantes, el operador de propaganda e ideólogo del régimen sandinista, William Grigsby Vado, reapareció sorpresivamente en el escenario público con un escrito en el que advierte que el régimen usará «las armas» y el aparato represivo de las fuerzas armadas para clausurar cualquier intento de retorno a la democracia y las elecciones en Nicaragua.
El pronunciamiento de Grigsby ocurre tras varios meses de ostracismo político. En octubre del año pasado, el propagandista anunció casi entre lágrimas su salida de la dirección de Radio La Primerísima durante una entrevista con Moisés Absalón Pastora, para luego desaparecer por completo de los medios oficiales que solían consultarle como «analista de cabecera». Fuentes internas vincularon su abrupta salida a fricciones directas con la codictadora Rosario Murillo.
Sin embargo, ante la urgencia de la pareja dictatorial por justificar ideológicamente el desmantelamiento de las elecciones, el régimen ha vuelto a echar mano de su vocero para enviar un mensaje intimidatorio a la ciudadanía y a los sectores opositores.
«Jamás podrán volver»: la sentencia del régimen
En su texto, titulado «Nosotros construimos democracia y sabemos cómo defenderla», Grigsby no solo defiende la disolución de los procesos electorales competitivos, sino que decreta la proscripción perpetua de la oposición, a la que encasilla bajo el discurso del «somocismo» y el «imperialismo».
«Por eso tenemos que blindar nuestro Estado y fortalecer el andamiaje jurídico que impida a los yanquis y al somocismo aprovechar cualquier resquicio con el propósito de volver a someter al pueblo y a la nación. Los partidos de los yanquis jamás podrán participar en ningún proceso electoral y por eso jamás podrán volver al gobierno, nunca podrán ver las elecciones en Nicaragua. Que las vean desde afuera, en sus computadoras pagadas por los yanquis», sentencia Grigsby.
La afirmación refuerza el objetivo de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo de perpetuarse en el poder de forma indefinida, anulando de facto cualquier mecanismo constitucional de alternancia y al precio que sea.
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Empeora las cosas
Lejos de limitar su discurso a la retórica política, el operador sandinista eleva la gravedad de la postura oficial al amenazar directamente con el uso de la fuerza militar y policial para reprimir cualquier intento de cambio político en el país.
Grigsby justifica que el poder del régimen se mantendrá no mediante el voto popular, sino mediante la coerción y el monopolio de las armas:
«La democracia se defiende con todos los instrumentos del Estado. Con las armas, que para eso el pueblo está armado, mediante su Ejército, su Policía y su Ministerio del Interior (…) Bajo la conducción del Comandante Daniel y de Rosario (…) hacemos todo eso con dignidad, con generosidad, con patriotismo, con las armas, con las leyes, con todo el poder popular», reitera en el escrito.
Invocar explícitamente al Ejército Nacional, a la Policía y al Ministerio del Interior —órdenes señaladas por organismos internacionales de derechos humanos por la comisión de crímenes de lesa humanidad desde 2018— confirma que el régimen concibe a las instituciones armadas del Estado como el brazo ejecutor para la liquidación de los derechos políticos.
*Este artículo fue elaborado mediante la colaboración estratégica entre nuestro equipo editorial y herramientas de inteligencia artificial.
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