En medio de la escalada de tensiones internacionales y del pánico que recorre los pasillos del complejo de El Carmen, el Secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, envió un contundente mensaje a la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Durante una entrevista concedida a la cadena de noticias RCN, el alto funcionario estadounidense advirtió que Washington no descarta «acciones más duras» y dejó claro que su gobierno se reserva la facultad de actuar militar u operativamente si la crisis nicaragüense o de las otras dictaduras de América representan un riesgo de seguridad para la región.
Consultado sobre las alternativas de la comunidad internacional para poner fin a las dictaduras de Cuba y Nicaragua, Rubio marcó inicialmente la responsabilidad interna de la ciudadanía, pero reiteró que el abanico de respuestas de la Casa Blanca permanece abierto ante cualquier amenaza.
«Como todos los países, la primera responsabilidad de cambiar un sistema le corresponde al pueblo de esos países, eso siempre es así», señaló Rubio al inicio de su valoración.
La advertencia de medidas más drásticas
El jefe de la diplomacia estadounidense reafirmó la postura de rechazo absoluto de Washington frente a los abusos cometidos en suelo nicaragüense y recordó que las presiones económicas y diplomáticas han sido continuas contra los operadores de la dictadura sandinista.
«Obviamente nosotros no estamos a favor de lo que están haciendo en Nicaragua y hemos puesto sanciones en contra de individuos y personas que están contribuyendo a la situación que existe y se está viviendo en estos momentos en Nicaragua», puntualizó.
Sin embargo, el punto culminante de sus declaraciones llegó al abordar el posible endurecimiento de las estrategias de Washington contra regímenes autoritarios en América Latina, sugiriendo que la respuesta no se limitará únicamente al plano financiero.
«Siempre pueden venir acciones más duras, yo no voy a especular sobre cuáles son, pero nosotros siempre tenemos el derecho de operar y de hacer cosas para proteger la seguridad nacional de Estados Unidos», aseveró categóricamente Rubio.
«Yo no voy a opinar en específico sobre exactamente qué se puede hacer, pero nosotros tenemos la obligación de proteger la seguridad nacional de Estados Unidos si surge una amenaza en Cuba, en Venezuela o en cualquier parte del mundo», agregó.
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Contexto de pánico en El Carmen
Las contundentes palabras de Rubio coinciden con un momento de máxima alerta en Managua. En los últimos días, el anuncio de la presidenta de Costa Rica, Laura Fernández, sobre la posibilidad de autorizar el ingreso y despliegue del Ejército de EE. UU. en territorio costarricense para combatir el crimen organizado en la zona fronteriza, desató una ola de nerviosismo en la cúpula orteguista.
Aterrados por el fantasma de una eventual operación internacional de extracción —similar a la ejecutada contra Nicolás Maduro—, el régimen nicaragüense reaccionó apresuradamente emitiendo una protesta diplomática ante San José usando como pretexto la presencia de menores durante la proclama del Movimiento Campesino.
Las recientes advertencias de Marco Rubio confirman que el régimen sandinista continúa bajo la lupa directa de Washington, mientras el cerco político y militar se estrecha de forma inusual alrededor de la frontera sur de Nicaragua.
*Este artículo fue elaborado mediante la colaboración estratégica entre nuestro equipo editorial y herramientas de inteligencia artificial.
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