En un nuevo monólogo cargado de hostilidad y epítetos deshumanizantes, la auto impuesta “co-presidenta” y vocera del régimen nicaragüense, Rosario Murillo, arremetió con virulencia este 8 de septiembre de 2026 contra las voces críticas y la oposición exiliada, bautizando la disidencia digital como una campaña de «terrorismo virtual».
Sus declaraciones vuelven a poner de manifiesto la obsesión del régimen con el control total de la opinión pública y su temor latente ante la libre expresión de los ciudadanos en internet.
Una “co presidenta” ofensiva y grotesca
Fiel a su estilo cargado de adjetivos descalificadores, Murillo dedicó una parte sustancial de su discurso diario a fustigar a los opositores nicaragüenses, recurriendo a una retórica deshumanizante que busca despojarlos de su identidad y sus derechos ciudadanos.
Murillo se refirió a las voces críticas como «desvitalizados sin patria y sin alma» y «empedernidos vividores» a quienes, según ella, «les ocupa más llenar sus bolsas para la ruindad de los viles y villanos».
Para la también vocera del régimen, la oposición representa la «pobreza espiritual» y la «oscurana total», afirmando de manera tajante que «los que ya no son nicaragüenses, y en realidad nunca lo fueron, viven en la ansiedad y el miedo de su propia vaciedad, de su propia intrascendencia de sus nimiedades y de hecho de su inexistencia».
Esta retórica de despatriación simbólica —y en muchos casos física y jurídica— ha sido la principal arma del régimen para intentar silenciar e invisibilizar a cualquier nicaragüense que alce la voz.
Rabiosa contra los medios independientes
Uno de los puntos centrales del ataque de Murillo fue la tecnología y el internet, espacios que hoy en día son las únicas ventanas de información sin censura para los nicaragüenses. La vocera estatal tildó de «ciegos, sordos, mudos e insensatos» a quienes, a su juicio, «abusan de estas tecnologías pretendiendo llenarnos de boca sucia de terrorismo virtual», en lo que parece ser una alusión al periodismo independiente.
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Según Murillo, la denuncia en redes sociales no es más que una «sistemática y malvada faena de sembrar caos, desunión [y] estúpida labor de estúpidos» . Asimismo, intentó deslegitimar la espontaneidad del descontento popular asegurando que estas críticas se realizan únicamente con fines mercenarios. Para Murillo, la oposición actúa para «ganar chelines», advirtiendo que esos fondos «son de mal agüero para los que los recogen».
Murillo dijo que lo que se dice de ella en redes sociales no la afecta “y menos cuando la estupidez, la imbecilidad, perdonen las palabras, se usan para ganar chelines”. Es decir, Murillo está consciente que sus verbos y ofensas son impropios del cargo que usurpa.
Acusa a quienes la señalan de tratar de quitarle “alegría y respetabilidad” a su régimen.
*Este artículo fue elaborado mediante la colaboración estratégica entre nuestro equipo editorial y herramientas de inteligencia artificial.
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