Roger Stone, histórico estratega político, confidente de décadas y uno de los operadores más influyentes en el círculo cercano del presidente estadounidense, reaccionó con dureza ante la instalación de un monumento a Fidel Castro en Managua, interpretándolo como la confirmación de que la dictadura sandinista ha clausurado definitivamente la vía electoral.
El pronunciamiento de Stone —quien cuenta con más de 900 mil seguidores y mantiene una estrecha relación con Trump desde la década de 1980— ha resonado con fuerza en los círculos políticos de Washington, en un momento en que el Congreso estadounidense y la diplomacia norteamericana intensifican las medidas de presión contra el régimen.
🚨BREAKING: Nicaraguan communist dictator and Cuban intelligence puppet Daniel Ortega installs a sculpture of mass-murderer Fidel Castro weeks after announcing that he will «no longer hold elections.»
AGAIN:
What Ortega really means is that he will no longer hold SHAM… pic.twitter.com/zfGEIQyJ0P
— Roger Stone (@RogerJStoneJr) August 11, 2026
“Está terminando con la farsa”
A través de sus redes sociales, el controvertido influyente republicano tildó a Daniel Ortega de «dictador comunista» y «títere de la inteligencia cubana». Sin embargo, el centro de su ataque no giró únicamente en torno a la figura del fallecido dictador cubano, sino en lo que este acto simboliza para el futuro político de Nicaragua.
«El dictador comunista nicaragüense y títere de la inteligencia cubana, Daniel Ortega, instala una escultura del asesino en masa Fidel Castro semanas después de anunciar que ya no celebrará elecciones», escribió Stone. Y remató con una sentencia directa sobre el modelo de control del FSLN: «Lo que Ortega realmente quiere decir es que ya no celebrará elecciones FALSAS. Está poniendo fin a la farsa».
Para analistas políticos, que un operador de la línea dura del conservadurismo estadounidense ponga el foco directo en Nicaragua no es un hecho aislado. Refleja que la crisis nicaragüense continúa escalando dentro de la agenda de seguridad regional de Washington, alimentando el discurso de quienes dentro del Partido Republicano promueven una postura sin matices frente a Managua.
¿Por qué importa la reacción del «operador estelar» de Trump?
Roger Stone no es un usuario común en redes sociales; es considerado una figura legendaria del pragmatismo político republicano, con una trayectoria que abarca desde la era de Richard Nixon hasta convertirse en una pieza clave del movimiento Make America Great Again (MAGA).
Sus posturas suelen anticipar o moldear la narrativa que el sector más leal a Trump adopta en materia de política exterior hacia América Latina.
La arremetida de Stone coincide con iniciativas legislativas impulsadas en el Senado estadounidense, como las propuestas presentadas por el senador Ted Cruz para reautorizar y endurecer las sanciones financieras a través de la Ley NICA (NICA Act).
Ocurre también mientras la Casa Blanca remite al Senado la nominación de diplomáticas de perfil duro y especializadas en zonas de alta conflictividad —como Natasha Franceschi— para gestionar la embajada en Managua, evidenciando un ambiente de creciente confrontación.
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*Este artículo fue elaborado mediante la colaboración estratégica entre nuestro equipo editorial y herramientas de inteligencia artificial.
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