Un grupo de activistas, dirigentes políticos en el exilio y representantes de la diáspora nicaragüense entregaron este jueves una carta diplomática a las misiones permanentes de los países miembros de la Comunidad del Caribe (CARICOM) ante la Organización de los Estados Americanos (OEA).
La acción busca conseguir el respaldo del bloque caribeño para convocar a una Reunión Extraordinaria de ministros de Relaciones Exteriores y abordar la crisis en Nicaragua no como un asunto interno, sino como una amenaza real a la seguridad y estabilidad de todo el hemisferio.
La estrategia política de los opositores apunta directamente al peso numérico del Caribe. CARICOM agrupa a 15 de los estados miembros de la OEA, un volumen de votos determinante dentro del Consejo Permanente para alcanzar la mayoría requerida.
Los activistas remarcan la urgencia de incidir diplomáticamente ante estas delegaciones, las cuales históricamente han mantenido una postura distante o prudente frente a las resoluciones vinculadas a la crisis nicaragüense.
En cuenta regresiva para alcanzar votos
El activista opositor Ruddy Siles explicó que es prioritario incidir ante el CARICOM, recordando que este bloque no intervino en la reunión anterior debido a que objetan la crisis desde un enfoque tradicional de seguridad, limitado únicamente a conflictos armados. Siles señaló que el objetivo es impulsar una concepción de seguridad integral basada en la democracia, los derechos humanos y la solidaridad con la población del Caribe nicaragüense.
“Con el apoyo de Estados Unidos, se necesitaría como mínimo unos 4 de sus votos para alcanzar la mayoría requerida y lograr la aprobación de la resolución. El objetivo es claro: persuadirlos y conseguirlos”, indicó.
Braudy Sánchez, consideró que el argumento de estos países que solo reconocen un conflicto armado como la única vía para intervenir, obvia la realidad que nuestro país experimenta desde hace más de ocho años.
“Nicaragua es un caso que ha llegado a extremos que la propia CIDH ha documentado”, señaló, y recordó que “es objetivo de la OEA en su función como organización poner en práctica la Carta Democrática”.
Mientras tanto, el activista político juvenil Edgard Blanco manifestó que “la crisis nicaragüense tiene consecuencias para toda la región”, y mencionó “el tema de la migración forzada, un debilitamiento institucional a nivel regional, la persecución transnacional”, como hechos que van a terminar afectando la seguridad de todos los países.
Para Blanco la importancia de la carta radica en la unidad de varias expresiones de la oposición política para hacer un frente sólido que permita cabildear los votos que se requieren para que la OEA finalmente decida defender la democracia.
Círculo de hierro de Trump pone la mira en Nicaragua: Roger Stone arremete contra Ortega
Un país que revienta
En la misiva entregada en Washington, los firmantes recordaron que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) sitúa la situación de Nicaragua como la crisis de derechos humanos más grave del continente. El documento detalla el patrón sistemático de detenciones arbitrarias, persecución política y religiosa, despojo de derechos y el acoso transnacional que el régimen ejerce contra los disidentes.
Asimismo, los opositores pusieron especial énfasis en el impacto desproporcionado que sufren los pueblos indígenas y afrodescendientes de la Costa Caribe nicaragüense, sometidos a la persecución y al despojo territorial. Subrayaron además que las consecuencias del régimen autoritario trascienden las fronteras nacionales a través de la migración forzada masiva, la expansión del crimen organizado regional y las alianzas geopolíticas con potencias extrahemisféricas.
_________________________________________________________________
*Este artículo fue elaborado mediante la colaboración estratégica entre nuestro equipo editorial y herramientas de inteligencia artificial.
Nicaragua Investiga



































