Tres años continuos de suspensiones repentinas de clases golpearían más la calidad educativa

El académico Ernesto Medina agrega que las suspensiones de estos últimos años se suman a esa “enfermedad crónica que ha tenido el sistema educativo de Nicaragua de que por cualquier motivo se suspenden actividades”.

El paso del huracán Iota provocó el cierre de 2,612 centros educativos públicos en los departamentos de Jinotega, Matagalpa, Nueva Segovia, Rivas, el Sector Minero, la Región Autónoma Costa Caribe Norte y la Región Autónoma Costa Caribe Sur. Esta se sumaría a la larga lista de suspensiones repentinas de clases que Nicaragua ha debido realizar debido a diversas crisis que se han presentado durante los últimos tres años. Suspensiones que expertos alertan podrían traer grandes consecuencias para el país a largo plazo.

El docente Rafael Meza destaca que desde 2018 se viene dando una dinámica de interrupción prolongada de clases producto de la crisis sociopolítica que aún sigue presente, y esto afecta «las oportunidades de los estudiantes de progresar o lograr el famoso escalamiento social» debido a «vacíos de aprendizaje que se van acumulando. Es decir, lo que no vi en 2018 ahora toca verlo en 2019, y así sucesivamente».

El especialista alerta sobre la brecha entre estudiantes que las continuas suspensiones de clases pueden ocasionar, ya que es más difícil dirigir los vacíos de aprendizaje, y solo una parte ampliará sus conocimientos, mientras el resto irá “acumulando retrasos”.

«Los efectos van a ser muy complicados porque primero están esos vacíos que se van a ir acumulando como efecto de bola de nieve, y está el tema de que quienes se verán más afectados son quienes tiene menos apoyo en sus casas, quienes tienen más dificultades para concentrarse, las que están expuestas a riesgos, a grandes niveles de pobreza” señala.

Desde 2018 estudiantes de todos los niveles han debido suspender sus estudios en algún momento del año debido a alguna particularidad interna del país, los expertos en temas de educación advierten que esto aumentará las “grandes desigualdades” que ya hay en el área y además se corre el riesgo que estos futuros profesionales vean a largo plazo dificultado su desarrollo producto de los vacíos actuales en su formación, abriendo la posibilidad a posibles carencias de acceso a oportunidades laborales, sobre todo para quienes se encuentran en extrema pobreza.

Fallas en el sistema educativo

Meza sostiene que estas interrupciones prolongadas de clases lo que han demostrado es que el sistema en sí mismo “está fallido”, pues alega que el sistema educativo nicaragüense se basa en paradigmas del siglo IX. “Todo ha mejorado, todo ha avanzado, pero la educación sigue siendo la misma”. Por ello ni las teleclases, ni la educación a distancia, han logrado cubrir todas las necesidades.

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El académico Ernesto Medina agrega que las suspensiones de estos últimos años se suman a esa “enfermedad crónica que ha tenido el sistema educativo de Nicaragua de que por cualquier motivo se suspenden actividades”.

Y aunque la niñez y juventud nicaragüense se ha visto obligada a suspender clases ante las continuas tragedias, Medina considera que el verdadero problema es que Nicaragua cuenta con uno de los candelarios escolares más cortos del mundo, al cual se le restan las fechas en las que se interrumpen las clases por actividades que a última hora convoca el Ministerio de Educación (Mined). “Al final terminamos teniendo un año escolar que en los últimos años andaba por 150 ‘días’ de clases, y días entre comillas porque el día escolar en Nicaragua es mediodía” agrega.

Revisión del plan de estudios

Aunque es imposible recuperar todas las clases perdidas durante los últimos tres años, Medina comparte que lo que puede hacerse es remediar estas fallas a través de una revisión a fondo del plan de estudio de Nicaragua, pues “el país necesita de jóvenes mejor formados, con una visión más moderna del mundo, con competencias y habilidades del siglo XXI”.

Meza coincide en que debe concebirse la educación de otra manera “enriquecer los procesos, enfocarse en los aprendizajes, enfocarse en las personas, sobre todo, no en cumplir un programa”. El docente cuestiona que esa ha sido una de las principales razones por las cuales la educación a distancia ha resultado problemática en el país, pues además de que los docentes no están capacitados, se enfocan “en enseñar contenidos que no fueron diseñados para este tipo de modalidades” deseando que calcen “en una coyuntura que ya no es la misma”.

Y sostiene que nadie dentro del sistema educativo tiene la capacidad para responder al tipo de situaciones que se han venido presentando en estos últimos años en Nicaragua, las cuales requieren de “ingenio, creatividad, competencia, apoyo y políticas públicas de un mejor nivel”.

¿Qué esperar en 2021?

Durante el próximo año electoral continúa presente la posibilidad de que las clases sean nuevamente suspendidas debido a la posible aparición de disturbios. Lesbia Rodríguez, de la Unidad Sindical Magisterial, cuestiona la politización de la educación pues desde antes de 2018 la perdida de clases era constante debido a que los estudiantes eran sacados de sus clases para ejercer trabajos políticos como asistir a marchas u otras actividades.

Por lo que ante un año que estará altamente marcado por la política, Medina advierte que podría presentarse “la tentación enorme” de sacar a los estudiantes de las aulas de clases para mostrar respaldo popular en política. Esta politización de la educación ha sido cuestionada desde hace varios años por académicos debido a las repercusiones futuras en el desarrollo de los jóvenes y la calidad de los aprendizajes.

Por lo que Rodríguez comparte que es necesario tomar conciencia ante las diversas irregularidades que han venido surgiendo desde hace varios años en el sistema educativo nacional y reflexionar sobre las deficiencias que mostrarán estos estudiantes a futuro, cuando descubran el alto nivel de selección que poseen las empresas al momento de otorgar empleos.

“Mientras no tengamos acceso a los datos del Mined, a conocer la efectividad de las medidas que ha tomado el gobierno, lo único que podemos decir es que el sistema educativo se mantiene cerrado, carente de calidad y que esa situación se va a volver como un círculo vicioso con esta coyuntura que nos encontramos” advierte Meza.

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