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La Esperanza: una palabra poco alentadora para las mujeres en Nicaragua

Las condiciones entre ser rea pol√≠tica y ser rea com√ļn son bastante distintas, pero el cr√≠tico estado de los sistemas penitenciarios del pa√≠s contin√ļa siendo el mismo

El Establecimiento Penitenciario Integral de Mujeres (EPIM), mejor conocido como ¬ęLa Esperanza¬Ľ, es el √ļnico sistema penal del pa√≠s exclusivo para mujeres. Este fue inaugurado el 10 de diciembre de 1987 con una capacidad para 120 internas. A poco m√°s de cinco a√Īos de su funcionamiento un art√≠culo publicado por la revista Env√≠o se√Īalaba que para entonces solo hab√≠an 40 internas y nunca hab√≠a estado lleno, adem√°s lo describ√≠an como el centro penitenciario con mejores condiciones en el pa√≠s. Sin embargo, tras m√°s de 20 a√Īos de su inauguraci√≥n varias mujeres han denunciado un panorama totalmente distinto.

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Tras las detenciones masivas de 2018 varias mujeres que participaron de las protestas antigubernamentales y fueron posteriormente encarceladas en La Esperanza compartieron algunas de las arbitrariedades que presenciaron de primera mano, mismas que no solo estuvieron dirigidas hacia ellas por ser presas pol√≠ticas, sino que tambi√©n pudieron constatar el estado en el que se encuentran desde hace varios a√Īos el resto de reclusas comunes.

Yaritza Rostr√°n, ex presa pol√≠tica, comparte que la primera impresi√≥n que se llev√≥ en el EPIM es que ten√≠a mucho miedo pero al ver a mujeres barriendo y flores en la entrada ¬ępens√© que no pod√≠a ser un lugar tan malo como imaginaba, sin embargo a nosotras nos esperaba un trato distinto¬Ľ y nunca tuvieron el privilegio de salir por momentos de sus celdas. Durante todo el tiempo de su detenci√≥n √ļnicamente les permitieron tener patio sol una vez a la semana y en ocasiones las castigaban hasta por dos o tres semanas sin salida.

Por otro lado, Rostr√°n asegura que ellas tuvieron otro tipo de ¬ębeneficio¬Ľ. La Esperanza se divide en tres pabellones, del lado derecho, en los pabellones 4 y 5, se encontraban las reas mayores, con enfermedades cardiacas o con alg√ļn otro padecimiento cr√≥nico, dentro de estos pabellones fueron ubicadas las reas pol√≠ticas. Rostr√°n asegura que ac√° la situaci√≥n ¬ęera mucho m√°s llevable¬Ľ pues en el resto de galerones donde se encontraban las reas comunes la situaci√≥n era a√ļn m√°s deplorable. ¬ęLa cantidad de insectos, ratas, cucarachas, es mayor en los pabellones¬Ľ asegura.

Las condiciones entre ser rea pol√≠tica y ser rea com√ļn son bastante distintas, como destacan las entrevistadas, pero al final todas han sufrido la cr√≠tica situaci√≥n de los sistemas penitenciarios del pa√≠s. ¬ęSon situaciones diferentes, obviamente las dos fueron horribles, y ellas aunque hayan cometido alg√ļn delito no se merecen el hacinamiento y la insalubridad en la que viven, y el estado de vulnerabilidad que padecen en esas condiciones tan deporables¬Ľ se√Īala Rostr√°n.

Bajo hacinamiento

Rostr√°n comparte que dentro de La Esperanza, como resto de c√°rceles de Nicaragua, las reas se encuentran en hacinamiento. Durante los meses que estuvo detenida, asegura que en los pabellones que eran para m√°ximo 200 mujeres, hab√≠an hasta 500. ¬ęRealmente la infraestructura no presta condiciones para albergar a tantas mujeres de la forma masiva como est√°n¬Ľ destaca la joven.

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En la celda donde ellas estuvieron ubicadas, la cual describe como del tama√Īo de una sala peque√Īa, llegaron a ser hasta 15 reclusas, y algunas incluso no ten√≠an espacio donde dormir.

Maltratos de funcionarias

Al igual que ellas, Rostr√°n asegura que las reas comunes reciben el mismo maltrato a lo que reconoce como un ¬ęambiente horrible¬Ľ. Comparte que a las mujeres en detenci√≥n les son canceladas las visitas de sus familiares si se portan mal y ¬ęobviamente las presas comunes les tienen m√°s miedo a las funcionarias porque las golpean y todo eso¬Ľ en su caso asegura que era diferente pues las manten√≠an recluidas y no las dejaban ver a nadie ¬ęnosotras estab√°mos como en m√°xima seguridad¬Ľ.

Establecimiento Penitenciario de Mujeres (EPIM) | Cortesía

De igual forma, se les prohib√≠a hablar con las reas pol√≠ticas, cuando ellas iban a comprar al bar las reas comunes eran obligadas a retirarse del lugar. Entablar conversaci√≥n con ellas tambi√©n era algo por lo que pod√≠an ser castigadas. ¬ęEl maltrato que sufren en las c√°rceles es una cuesti√≥n ya naturalizada, y eso no es de ahorita, hay mujeres que llevan ah√≠ 20 a√Īos que por m√°s que se esfuercen no logran tener ‚ÄĒpor as√≠ decirlo‚ÄĒ beneficios de alguna manera, porque es que ah√≠ no existen esos beneficios, la c√°rcel no est√° hecha realmente para reintegrar a estas mujeres sino para perpetuar realmente la vulnerabilidad¬Ľ sostiene Rostr√°n.

Salud desatendida

El puesto m√©dico dentro del EPIM es bastante peque√Īo y no cuenta con los equipos m√©dicos necesarios para tratar enfermedades graves, seg√ļn describe Rostr√°n y recuerda el caso de Brenda Mu√Īoz, quien tiene c√°ncer hep√°tico y se desmay√≥ varias veces ¬ęy no ten√≠an ni siquiera como tratarla¬Ľ, o el caso de Ruth Matute, otra presa pol√≠tica que casi muere porque ten√≠a un marcapasos en el coraz√≥n ¬ęy nunca tuvieron condiciones para darle seguimiento¬Ľ, a√ļn cuando ella solicit√≥ durante dos meses ser atendida por un m√©dico.

Asimismo, las mujeres dentro del penal no cuentan con un ginec√≥logo y no hay un especialista en obstetricia que se encargue de las mujeres que est√°n embarazadas o que acaban de dar a luz dentro de La Esperanza, seg√ļn se√Īala Rostr√°n. ¬ęRealmente no tiene el sistema las condiciones para dar respuesta a las necesidades de las prisioneras, ya sean pol√≠ticas o comunes¬Ľ.

Precariedad generalizada

Wendy Ju√°rez, de 29 a√Īos, es otra ex presa pol√≠tica que aunque no fue movilizada hasta el penal La Esperanza, coincide en que dentro de El Chipote nuevo la precariedad tambi√©n est√° presente. Ju√°rez a√ļn recuerda el olor a moho en las colchonetas, las cucarachas y ara√Īas en los cuartos, el ¬ęcalor infernal¬Ľ del d√≠a y el ¬ęfr√≠o inaguantable¬Ľ de la noche.

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Las irregularidades estuvieron presentes desde el momento de su detención pues, oficialmente El Chipote supone ser un centro transitorio en el que pasan entre 48 a 72 horas máximo, y posteriormente son trasladadas al EPIM. Sin embargo, ella fue retenida junto al resto del grupo por 46 días en El Chipote, lo que ocasionó que durante más de un mes no tuviesen cobijas o toallas, ya que esos artículos son aceptados una vez se trasladan a La Esperanza.

¬ęEn La Esperanza hay m√°s acceso porque ya son condenadas o ya est√°n en el proceso¬Ľ asegura, y recuerda como pasaron hasta once d√≠as con el mismo uniforme azul y solo ten√≠an derecho a dos cambios de ropa interior. En un punto sus familiares tuvieron que pelear para que les permitieran ingresar productos de limpieza.

De igual forma, como El Chipote supone ser un punto transitorio, las comidas son pasadas por los familiares diariamente. Ju√°rez sostiene que uno de los olores que m√°s recuerda es el de la basura pues muchas veces los oficiales introdujeron los platos que dejaban sus familiares en el port√≥n dentro del mismo saco donde sacaban la basura, el olor era tal que muchas veces no lograban siquiera comer. Los polic√≠as introduc√≠an las manos sucias en la comida que les llevaban, les robaban la carne y pasaban √ļnicamente el arroz, cortaban los mensajes que les dejaban sus familiares en los platos descartables, y al inicio de su detenci√≥n no les dejaban siquiera pasar agua, lo cual cambi√≥ a solicitud de un m√©dico luego de que contrageran una bacteria que les caus√≥ diarrea, v√≥mito y fiebre.

Ju√°rez detalla las ¬ęprecarias¬Ľ condiciones del penal y asegura que aunque ¬ęse ensa√Īan m√°s con los presos pol√≠ticos, el trato no deja de ser inhumano para los dem√°s reclusos¬Ľ. Comenta que en su celda hab√≠an reas comunes, una de ellas fue Nidia Quintana, del caso de la pareja de ancianos asesinados en Altamira, con quien recuerda hubo siempre un trato de respeto y nunca hubo malos comportamientos. Sin embargo, siempre hubieron hostigamientos por parte de las autoridades para generar alg√ļn tipo de discusi√≥n entre las reclusas comunes y ellas. ¬ęLes dec√≠an que nosotras √©ramos las intocables para que el preso com√ļn ya llevar√° algo en contra de nosotras¬Ľ.

¬ęEsto ha sido siempre igual, las arbitrariedades no vienen desde el 2018 sino desde antes¬Ľ y destaca como Quintana pas√≥ m√°s de 15 d√≠as con ellas en El Chipote ¬ęcuando su caso no ten√≠a nada que ver con pol√≠tica y ella debi√≥ ser trasladada a las 72 horas m√°ximo al Sistema Penitenciario de La Esperanza¬Ľ.

Condiciones inhumanas

La abogada¬†Yonarqui Mart√≠nez afirma que, aunque el EPIM tiene un estado diferente al resto de centros de detenci√≥n del pa√≠s pues lo considera ¬ęun poco m√°s limpio¬Ľ, las condiciones inhumanas son iguales al resto. ¬ęTienen el mismo problema del agua, el mismo problema del hacinamiento, y existe tambi√©n maltrato f√≠sico y psicol√≥gico¬Ľ y muchas incluso expresan haber sido v√≠ctimas de violencia sexual o de haber recibido enamoramientos y tocamientos indebidos de parte de custodias del sistema penitenciario.

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¬ęLa falta de condiciones est√° en todos los centros de detenci√≥n del pa√≠s, no desde 2018, los que defendemos a personas privadas de libertad, m√°s a√ļn en las mujeres, en todos los centros de detenci√≥n… siempre ha sido constante, tanto en los comunes como en los pol√≠ticos. Las condiciones no han cambiado, puede que en El Chipote hayan nuevas celdas construidas pero el maltrato siempre es el mismo¬Ľ sostiene la abogada.

La crisis sociopolítica y las detenciones masivas llevadas a cabo en 2018 permitió poner sobre la mesa el tema de la falta de condiciones mínimas dentro de los sistemas penales del país. Una problemática de la cual las presas políticas que fueron liberadas en 2019 pueden ahora dar testimonio.

¬ęYo creo que este r√©gimen ha sido violador de los derechos humanos desde los 80, y no veo que ellos hasta ahora hagan esto, sino que tienen pr√°cticas de a√Īos¬Ľ sostiene Ju√°rez. De igual forma, Rostr√°n considera que este tema ¬ęes una cuesti√≥n institucional¬Ľ, ¬ęes una cuesti√≥n de Estado¬Ľ.

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